3 claves para comprender el secreto profesional de la abogacía

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claves para comprender el secreto profesional de la abogacía

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El secreto profesional del abogado es uno de los ejes fundamentales del sistema deontológico de la abogacía.  Así, los abogados tienen el deber de no revelar ningún tipo de información que haya podido conocer de su cliente.

La confianza y confidencialidad en las relaciones entre cliente y abogado, impone a éste último el deber y le confiere el derecho de guardar secreto respecto de todos los hechos o noticias que conozca por razón de cualquiera de las modalidades de su actuación profesional.

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En tal sentido, es preciso considerar tres aspectos fundamentales para ejercer el secreto profesional como principio esencial de la abogacía:

1. El abogado, en defensa de su cliente no tiene por qué mostrar al Tribunal todos los hechos que conoce sobre el asunto encomendado, sino que empleará todos aquellos que sean apropiados para su defensa, siendo precisamente la contradicción del proceso, la que mostrará al juez todos los hechos que cada parte ha considerado como constitutivos de su pretensión. No obstante, cabe precisar que el abogado no debe mentir a la hora de exponer a un Tribunal de Justicia los hechos objeto del debate, (ni a un compañero o a un cliente) y el que lo haga manifiesta un comportamiento poco profesional.

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2. Unido al secreto profesional se establece el derecho de toda persona a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia. En ese sentido, el abogado, en el desarrollo de su actividad, está plenamente legitimado para resaltar aquellos hechos que sean favorables al interés del mismo, llegando incluso, como afirma Peinador Navarro, a interpretar los datos negativos en sentido positivo a fin de desvirtuar la acusación de la parte contraria.

3. Tener en cuenta que en la abogacía el privilegio de secreto es, en definitiva, el privilegio de los clientes. De tal manera que, cualquier limitación del secreto profesional supone un intento de vulnerar el Estado de Derecho a través de quienes ejercen la más evidente manifestación de un derecho ciudadano: el derecho de defensa.

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