Carácter probatorio del reconocimiento procesal en el nuevo sistema penal

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Carácter probatorio del reconocimiento procesal en el nuevo sistema penal

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Paul Iriarte

Sumatorio: 1. Introducción; 2. Incidencia de la sana crítica; 3. Actos de investigación y de prueba; 4. Reconocimiento procesal; 5. Corroboración y reconocimiento impropio; 6. Cuestionamientos; 7. Reconocimiento como acto de investigación; 8. Acto de prueba y corroboración: 9. Conclusiones; 10. Referencias

1. Introducción

El reconocimiento procesal sobre algún objeto en particular con relevancia penal; constituye la prueba reina; en razón de fundar condenas y resultar suficientes probatoria y epistémicamente. Es valida la premisa, pero adicionando algunos requisitos más. 

En ese sentido, referimos validación por constituirse en género; y acreditación que recae sobre el medio de prueba material y autenticación sobre el medio de prueba digital o documental.

Dado que, en los últimos tiempos la doctrina se viene ocupando del estudio de los reconocimientos, como prueba en el proceso, propone la adopción de determinadas medidas e instrumentos encaminados a disminuir los porcentajes de error ocasionados por una incorrecta identificación citando a H Soleto Muñoz. Ciertamente, la adopción de tales medidas y criterios supondría una notable mejora en comparación con la actual situación en nuestro ordenamiento jurídico y contribuiría a desterrar la tendencia a atribuir de forma automática a la identificación la condición de prueba de cargo suficiente (Varios, 2014, pág. 139).  

2. Incidencia de la sana critica

El actual sistema probatorio peruano no adscribe necesariamente la prueba legal o tasada. En efecto, requiere corroboración necesaria de los medios de prueba actuados en juzgamiento; y sean resueltos lógica y racionalmente. Es decir, sujeción a la sana critica a la hora de motivar las resoluciones judiciales, con mayor razón, si estamos ante una decisión de mérito. Es decir, condenando o absolviendo.

En efecto, el actual sistema probatorio obedece a un sistema de sana critica. Por esa razón, optar por una pretensión u oposición tiene que estar investida de la lógica, conocimientos científicos, y máximas de experiencia. Esta última, es complementaria a la lógica y ciencia. De modo que, si se motiva la resolución solo con máximas de experiencia seria retornar a la íntima convicción. En suma, su aporte es válido pero complementario.

Por esa razón, para hacer referencia a su origen es acertado reiterar la influencia que tiene, en cuanto a la formación de los sistemas de apreciación probatoria, parafraseando –, atiende a la evolución histórica y política de los pueblos. En ese sentido, cada sistematización normativa, su contenido y forma, derivan de una serie de momentos y circunstancias de índole política y económica. Por ello, no es en base a su imaginación o invención que el legislador escoge el criterio con el que el juez ha de darle valor a los elementos de prueba, sino que estos recogen y sistematizan un criterio de apreciación que se ajusta a las necesidades de la época (Flores, 2010, pág. 554). 

3. Actos de investigación y de prueba

La prueba para resolver cuestiones penales se genera en juzgamiento. Por esa razón, es determinante distinguir entre actos de investigación y actos de prueba. 

Dado que, estos últimos se generan en juzgamiento, en la etapa estelar, donde desfilan los órganos de prueba con inmediación del juzgador. En cambio, los actos de investigación operan en la preparatoria o preliminar; exclusivamente para resolver los incidentes de dichas etapas procesales. Por ello, la declaración de las fuentes personales en esta etapa tiene características de actos de investigación.

Fundamentalmente porque no se efectúan en presencia de la autoridad judicial, único órgano que, por estar institucionalmente dotado de independencia e imparcialidad, asegura la finalidad del testimonio y su eventual eficacia probatoria (Varios, 2014, pág. 95).

Esto significa que, por regla general, los actos de investigación no puedan tener eficacia jurídica de actos de prueba salvo que aquellas no puedan ser reproducidas en el juicio oral. La prueba entonces ha de practicarse en el juicio oral bajo los principios de oralidad, inmediación, contradicción e igualdad, principalmente (Velarde, 2009, pág. 243).  

Cabe recordar, con arreglo a la doctrina expuesta anteriormente, las declaraciones prestadas ante la policía, al formar parte del atestado, tienen únicamente valor de denuncia, de tal modo que no basta para que se conviertan en prueba con que se reproduzcan en el juicio oral, siendo preciso que la declaración sea reiterada y ratificada ante el órgano judicial (Varios, 2014, pág. 96). 

Por tanto, de acuerdo al principio de libertad probatoria; sean los sujetos procesales los que ofrezcan los medios de prueba, pertinentes, conducentes y útiles. Por consiguiente, sean admitidos, y actuados, para ser apreciados probatoriamente. En consecuencia, se genere prueba desplegando principios medulares del proceso penal. En ese sentido, se resuelva motivando lógica y racionalmente la decisión.

Dado que, la actividad probatoria encuentra su momento culminante cuando se procede judicialmente a la apreciación de la prueba – parafraseando (Velarde, 2009, pág. 268). 

4. Reconocimiento procesal

El tema del reconocimiento procesal es un acto de investigación. No obstante, el NCPP adscribe el carácter de documental; cuando su naturaleza es de la de ser un medio de prueba personal. Por tanto, requiere su actuación en juzgamiento, previo ofrecimiento en la etapa intermedia.

En efecto, constituye una fuente personal la cual previamente describe las características del objeto a reconocer y procede a realizar el reconocimiento.

Procedimiento que se realiza en las diligencias preliminares por regla general. En consecuencia, se introduzca en juzgamiento a través de la lectura, sin posibilidad de actuarlo al calor del debate. 

Art. 383.- Lectura de la prueba documental

(…)

e) Las actas levantadas por la policía, el fiscal o el juez de la investigación preparatoria que contienen diligencias objetivas e irreproducibles actuadas conforme a lo previsto en este código o la ley, tales como las actas de detención, reconocimiento, registro, inspección, revisión, pesaje, hallazgo, incautación y allanamiento, entre otras.

El presupuesto previo es que la persona que va a reconocer no la conozca, de allí el termino reconocimiento, de tal manera que si la víctima o testigo sabe de quien se trata (por ser vecino, pariente o persona conocida), pero no sabe o recuerda su nombre, no se deberá realizar la diligencia, sino ubicar e identificar a la persona indicada. En todos los casos se deberá levantar acta de lo registrado – parafraseando. (Velarde, 2009, pág. 146).

Art. 189.- Reconocimiento de personas

  1. Cuando fuere necesario individualizar a una persona se ordenará su reconocimiento. Quien lo realiza, previamente describirá a la persona aludida. Acto seguido, se le pondrá a la vista junto con otras de aspecto exterior semejantes. En presencia de todas ellas, y/o desde un punto de donde no pueda ser visto, se le preguntará si se encuentre entre las personas que observa aquella a quien se hubiere referido en sus declaraciones y, en caso afirmativo, cuál de ellas es. 
  2. Cuando el imputado no pudiere ser traído, se podrá utilizar su fotografía u otros registros, observando las mismas reglas análogamente. 
  3. Durante la investigación preparatoria deberá presenciar el acto el defensor del imputado o, en su defecto, el juez de la investigación preparatoria, en cuyo caso se considerará la diligencia en un acto de prueba anticipada.
  4. Cuando varias personas deban reconocer a una sola, cada reconocimiento se practicará por separado, sin que se comuniquen entre sí. Si una persona debe reconocer a varias, el reconocimiento de todas podrá efectuarse en un solo acto, siempre que no perjudique el fin de esclarecimiento o el derecho de defensa. 
  5. Si fuera necesario identificar a otras personas distintas del imputado, se procederá, en lo posible, según las reglas anteriores.

En ese sentido, podrán ser llamados a reconocerlo personas distintas, en calidad de testigos, si están en condiciones de hacerlo. Así también, podrá acudirse a la prueba pericial cuando corresponda establecer la autenticidad de un documento (Herrera, 2010, pág. 238).

Art. 190.- Otros reconocimientos

  1. Cuando se disponga reconocer voces, sonidos y cuanto pueda ser objeto de percepción sensorial, se observarán, en lo aplicable, las disposiciones previstas en el artículo anterior. 
  2. Sin perjuicio de levantar el acta respectiva, se podrá disponer que se documente mediante prueba fotográfica o videográfica o mediante otros instrumentos o procedimientos.

Es lógico que sea así, pues la descripción previa del objeto, detallando su tamaño, color y sus particularidades, es importante para apreciar – parafraseando a Jauchen, con posterioridad el juicio de identidad o diferencia, que el reconociente refiera al serle exhibida la que se tiene en el proceso (Flores, 2010, pág. 605).

Art. 191.- Reconocimiento de cosas

  1. Las cosas que deben ser objeto de reconocimiento serán exhibidas en la misma forma que los documentos
  2. Antes de su reconocimiento, se invitará a la persona que deba reconocerlo que lo describa. En lo demás, regirán analógicamente las reglas previstas en el artículo 189.

Este reconocimiento constituye una de las diligencias de relevante impacto dentro de los actos de investigación pues importa sindicación o imputación directa de la víctima o testigo del hecho que se investiga sobre el objeto antes descrito – parafraseando. De allí, que se regule de manera específica en el Código Procesal en los artículos 189 a 191 (Velarde, 2009, pág. 145).

5. Corroboración y reconocimiento impropio

Para ser apreciado probatoriamente por el juez competente; el reconocimiento procesal efectuado en la preparatoria y a posteriori en juzgamiento; se tiene que garantizar el derecho de defensa y contradicción en las etapas preparatorias, con incidencia de la defensa material; no meramente formal y se realice los debidos cuestionamientos dejando constancia de la misma.

A diferencia, de lo que sostiene un sector de la jurisprudencia, el carácter marcadamente sesgado de esta identificación visual le inhabilita para poder ser considerada como prueba de cargo suficiente. En todos estos casos estaremos ante pruebas de valoración prohibida por su alto grado de sugestión y su escasa fiabilidad, al no cumplirse con unas mínimas condiciones de imparcialidad en su practica (Varios, 2014, pág. 137).  

Por esa razón, a juicio del suscrito se evalué su necesaria corroboración en juzgamiento; y en su defecto, evaluar si se garantizo el contradictorio en las preparatorias con incidencia de la defensa.

En ese sentido, dicho actos de investigación lo realice el Ministerio Público a través del fiscal garantizando el principio de legalidad con auxilio de la PNP. Sin perjuicio, del principio de objetividad en el cual también busque elementos de convicción que favorezca al imputado. En consecuencia, busque realizar la misma para esclarecer el hecho presuntamente delictivo. Por esa razón, entre estos actos de investigación destaca el reconocimiento procesal sobre un objeto, sea fotográfico, personal etc. 

6. Cuestionamientos

Su entidad epistémica del reconocimiento procesal como acto de investigación, y su naturaleza de medio de prueba personal resulta cuestionable, por muchos factores. Por esa razón, el objeto de estudio de la psicología del testimonio abarca la declaración de la fuente personal. Sin embargo, lo determinante a juicio del suscrito es la coherencia y corroboración del medio de prueba personal en juzgamiento para ser apreciado probatoriamente.

En efecto, su objeto de cuestionamiento lo realiza la psicología del testimonio; en razón de los grados de memoria que tiene el sujeto cognoscente. Por ejemplo, el de breve, mediano y largo plazo. Por esa aserción, estos criterios sirven al momento de reconstruir el relato en la preparatoria, en razón de las preguntas y para la apreciación probatoria en juzgamiento qué duda cabe. Por ello, se garantice el contradictorio en las preliminares con preguntas permitidas de cara a las hipótesis que vienen trabajando los aspirantes a sujetos procesales. Por ende, se garantice el contradictorio.

Dado que, el carácter sugestivo puede provenir no solo de las indicaciones, gestuales o verbales, realizadas al testigo o de las instrucciones facilitadas al mismo, sino de la propia estructura y composición de la rueda, así como de la dinámica observada, en los términos que antes han sido expuestos (Varios, 2014, pág. 142). 

Por esa razón, sea ofrecido el reconociente a través del medio de prueba personal y este corrobore en juzgamiento. Realizando el reconocimiento impropio o corroboración sobre el objeto en cuestión. Esto permite con inmediación del juzgador generar mayor certeza en el juzgador a la hora de resolver el mérito de la causa.

Por esa razón, Jorge Obach y Carmen García Martínez refieren que, el reconocimiento, dada su consideración de acto de investigación policial, no podría erigirse en una prueba de cargo para desvirtuar la presunción de inocencia, aunque se le reconoce “eficacia cuando el testigo o los funcionarios actuantes acuden al juicio oral y allí declaran sobre ese reconocimiento que se hizo en su día” (Varios, 2014, pág. 95).  

Por tanto, el reconocimiento procesal constituye un acto de investigación, con naturaleza de medio de prueba personal. Por consiguiente, para permitir su legitimidad y adquiera el valor de prueba se requiere su actuación en juzgamiento. 

Dado que, en los casos en que esto suceda su valor no deja de ser el de una simple diligencia de investigación policial sin eficacia probatoria citando a J.A Martín Pallín. Estimo, sin embargo, que el hecho de que el testigo se ratifique formalmente en su resultado en el acto del juicio oral no le otorga la condición de mínima actividad probatoria apta para destruir la presunción de inocencia. La escasa fiabilidad de su resultado debe hacer que, en todo caso, sea descartada como prueba de cargo idónea y suficiente (Varios, 2014, pág. 136).

Esto lógica da entender, que sea ofrecido, admitido con un control riguroso de admisibilidad sobre la pertinencia, conducencia y utilidad. Además, ser corroborado con otros medios de prueba. 

En esa medida, se establezca la precisión probatoria con especificación de lo que declarará y sobre el cual girará el contraexamen y examen. Entonces, se admita y se actúe en juzgamiento para adquirir el estatus epistémico de prueba. 

Por tanto, sea en el plenario con la presencia de los agentes policiales presentes en la diligencia en la que se produjo el reconocimiento con la finalidad de disipar cualquier sospecha, duda o recelo sobre la forma en que se llevó a cabo la identificación, explicando las condiciones en que se verificó garantizando así la neutralidad de la investigación, pues no cabe olvidar que el verdadero acto de prueba es el reconocimiento en prueba personal. Porque solo la presencia del juez en la prueba es capaz de generar actos de prueba, sin que ese acto de investigación policial produzca novación en su naturaleza porque sea ratificada a presencia judicial (Varios, 2014, pág. 95).

7. Reconocimiento como acto de investigación

El reconocimiento procesal, para actuarse y ser apreciados probatoriamente, requiere ser ofrecido el medio de prueba personal(reconociente) para su corroboración en juzgamiento. Dado que, la lógica de considerar al mero reconocimiento pervirtiendo su naturaleza de medio de prueba personal, y decantando a posteriori en la mera lectura de la diligencia, resulta evidentemente arbitraria.  

Por esa razón, la primera condición consiste en el resultado del reconocimiento que se introduzca en el juicio oral respetando las garantáis constitucionales (contradicción, inmediación, oralidad y publicidad). Requisito que exige, como condición general de validez constitucional, la presencia del testigo recognoscente en el acto del juicio oral, para ser sometido al examen – parafraseando, y contraexamen a las partes. La identificación no tiene la naturaleza de prueba, ni siquiera, aunque se lleve a cabo a presencia judicial, pues se trata de una simple diligencia de investigación. Por ello resulta imprescindible que el testigo, verdadera fuente probatoria, acuda al acto del juicio oral a prestar declaración. La asistencia del testigo al acto del juicio oral no debe ir encaminada a obtener una mera ratificación formal de la identificación. El resultado de la identificación practicada es, como tal, irreproducible. Su declaración a través del examen – parafraseando, contraexamen de las partes, debería versar sobre aquellos factores circunstanciales (“variables a estimar”), tanto relativos al suceso como al propio testigo, que inciden en su memoria y que, por tanto, deben ser tenidos en cuenta por el juez para valorar la exactitud de la identificación realizada, así como sobre la propia dinámica de la identificación (“variables del sistema”), a efectos de descartar cualquier eventual actuación de carácter sugestivo (Varios, 2014, pág. 142). 

Por tanto, como acto de investigación, importa si para resolver cuestiones incidentales, para la investigación preparatoria o preliminar. Ergo, para ser apreciada probatoriamente requiere ser ofrecida como medio de prueba personal, y esta admitida. Por consiguiente, ser actuadas para ser apreciadas probatoriamente por el juez competente. 

8. Acto de prueba y corroboración

El acta que registro la diligencia está habilitada para advertir contradicción o refrescar memoria. Empero, lo determinante es la corroboración que el sujeto reconociente realice sobre el objeto en juicio; con inmediación del juzgador.

Dado que, no concurriendo ninguna causa que impida la presencia del testigo en el acto del juicio oral, su ausencia injustificada hará que el reconocimiento sumarial no deje de ser una simple diligencia de investigación carente de todo valor probatorio. La consecuencia, será que, en este caso, el Tribunal de enjuiciamiento no podrá valorar la identificación para formar su juicio fáctico (Varios, 2014, pág. 142).

Por esa razón, de ofrecerse y ser actuada en juzgamiento; sea el órgano de prueba quien describa y corrobore el objeto reconocido. Es decir, realice el reconocimiento en juzgamiento. Sin perjuicio, del acta que registro dicha diligencia para confrontar, advertir contradicción o refrescar memoria. Por ello, lo importante es generar el contradictorio procesal en juzgamiento para generar prueba. 

Art. 191.- Reconocimiento de cosas

  1. Las cosas que deben ser objeto de reconocimiento serán exhibidas en la misma forma que los documentos
  2. Antes de su reconocimiento, se invitará a la persona que deba reconocerlo que lo describa. En lo demás, regirán analógicamente las reglas previstas en el artículo 189.

Art. 382.- Prueba material

  1. Los instrumentos o efectos del delito, y los objetos o vestigios incautados o recogidos, que obren o hayan sido o incorporados con anterioridad al juicio, siempre que sea materialmente posible, serán exhibidos en el debate y podrán ser examinados por las partes.
  2. La prueba material podrá ser presentada a los acusados, testigos y peritos durante sus declaraciones, a fin de que la reconozcan o informen sobre ella.

Por tanto, cuando el objeto recaiga sobre una persona, el reconocimiento se corroborará en juzgamiento. En cambio, si se trata de un objeto material se acreditará; o autenticar si se trata de una fuente documental o digital. En suma, el reconociente constituido en órgano de prueba realice la corroboración pertinente, conducente y útil sobre el objeto en cuestión.  

Por ende, para constituir acto de prueba, requiere que la fuente personal concurra a juzgamiento a través del medio de prueba personal para que corrobore el objeto en cuestión. Para tal efecto, requiere ser ofrecido, y este admitido. Por esa razón, en la etapa intermedia se realiza un control de admisibilidad riguroso. En efecto, por mandato legal, precisar la conducencia, pertinencia, utilidad y fijar la precisión probatoria. Es decir, el aporte probatorio.

Dado que, sobre la precisión probatoria gira el debate probatorio. Sin perjuicio, de que se generen convenciones probatorias. Ergo, estos criterios son determinantes, para fijar los puntos controvertidos, necesarios para realizar una acotada actividad probatoria. Por consiguiente, no se generen audiencias aletargadas sin un norte, decantando en un mero formalismo donde el juzgamiento se reduzca a la lectura del expediente.

De lo contrario, como afirma el profesor Estrampes, es necesario quebrar esa tendencia, detectada en la práctica judicial, que atribuye a la identificación en rueda la condición de prueba privilegiada para destruir la presunción de inocencia (Varios, 2014, pág. 138). 

9. Conclusiones

  • El reconocimiento procesal como institución probatoria permite el mejor esclarecimiento de un hecho delictivo. Por esa razón, su descripción necesaria por el reconociente es necesario. En esa medida, se le exhiba para su reconocimiento con los aditamentos necesarios que el procedimiento establece. En consecuencia, sea ofrecido no pervirtiendo su carácter de medio de prueba personal en la etapa intermedia y se corrobore el objeto en cuestión en juzgamiento. 
  • Para que adquiera el carácter de prueba el reconocimiento procesal; se tiene que garantizar el derecho de defensa y contradicción en las preparatorias del proceso penal. En consecuencia, se realice su actuación, presupuesto del ofrecimiento del medio de prueba personal(reconociente) y se someta a debate en juicio. Por consiguiente, se aprecie probatoriamente por el juez competente.

10. Referencias

Flores, J. A. (2010). Manual del Nuevo Código Procesal Penal & Litigación oral. Lima: IDEMSA.

Herrera, J. C. (2010). La investigación preliminar en el nuevo código procesal penal – 2004. Lima: JURISTA EDITORES.

Varios. (2014). Identificaciones fotográficas y en rueda de reconocimiento Un análisis desde el Derecho Procesal Penal y la psicología del testimonio. Madrid : Marcial Pons.

Velarde, P. S. (2009). El nuevo proceso penal. LIMA: IDEMSA.