Comentarios a la casación 07-2007, a propósito de la valoración probatoria en segunda instancia

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Por: Paul Iriarte

Sumario: 1. Preámbulo, 2. Desarrollo temático, 3. Fuentes

1. Desarrollo temático

Tradicionalmente, se relegó  la práctica judicial penal a una suerte de escrituralidad y litigiosidad. Ciertamente, no se distinguió como debe ser los actos de investigación y actos de prueba.  En esa lógica, en la etapa de instrucción se formularon actos de prueba; no obstante, en una lógica adversarial donde predomina el contradictorio, dichos actos de prueba adquieren dicho estatus en juzgamiento. Salvo las excepciones del artículo 325 del NCPP.

Por tanto, la etapa preliminar actual y la formalización de investigación se relega para orientar actos de investigación y ser ofrecidas en virtud de los medios de prueba en la etapa intermedia; y por consiguiente, sean actuados; valorados y debidamente motivados por el juez; luego de una acuciosa actividad probatoria.

Por ende, actualmente se regla la incorporación de la declaración de las eventuales víctimas en los delitos contra la libertad sexual; y con mayor razón, frente a los delitos contra la indemnidad sexual; a través de la cámara gesell; en consecuencia, se advierta en virtud de una prueba anticipada la eventual revictimización y coherencia en la declaración. Por tanto, se proscribe la preconstitución de la declaración de la víctima salvo excepciones muy puntuales, por ejemplo que expire la “víctima”.

De modo que, el nuevo modelo estima el cumplimiento de la inmediación durante el interrogatorio de tal modo que, en caso de urgencia, por razón de conocerse que no podrá realizarse aquel, en el juicio oral, posibilita su adelantamiento, facultando al fiscal y a los demás sujetos procesales, para que insten al juez, la anticipación de prueba conforme al artículo 242 y siguientes del NCPP. [1]

No obstante, en la lógica escritural se generaron una serie de arbitrariedades, en razón, de la no exigencia constitucional de motivación; ni valoración guiada por la sana crítica; por tanto se expidan condenas inciertas, enervandosé el derecho de defensa.

2. Desarollo temático

Así pues, dicho proceso se siguio contra X por dos delitos, homicidio y violación contra la libertad sexual contra T Y R.  Obteniendosé una condena.

Sin embargo, en cuanto al delito de homicidio no se tienen cuestionamientos. Empero, el recurso va en torno al delito de violación contra la libertad sexual en contra de R. Entre los agravios, la defensa plantea que no se tiene una valoración correcta ni motivada de la fuente personal y su declaración. En razón, de  cambiar varias veces de versión.  Por ende, se cuestiona su fiabilidad de la fuente personal y la motivación en torno a la culpabilidad del imputado.

En ese sentido, la Sala termina por confirmar la condena. Sin embargo, la defensa opta por la casación y cuestiona los fundamentos de la Sala, por referir, de que no es factible valorar la prueba, por requerir de una inmediación necesaria. Por tanto, no es factible ingresar a valorar dicha fuente personal.  En consecuencia, se confirma el pronunciamiento.

En esa lógica, Horvitz y López lo explican así: “(…) es imprescindible la percepción directa de las declaraciones de los testigos y las intransferibles sensaciones percibidas en una declaración, esto es, lo que se dice, lo que se calla, las contradicciones al declarar, los titubeos, las expresiones del rostro y el cuerpo y todo eso que se ha dado en llamar psicología del testimonio. [2]

En esa medida, se concede la casación. Sin embargo, reafirman la postura de la Sala. No obstante, hacen hincapié, en que ciertamente por falta de inmediación no es factible habilitar valoración probatoria en segunda instancia.

No obstante, ante serias ilogicidades y falta de motivación es factible una evaluación. Con mayor razón, ante ilícitos de suma gravedad, que exigen cautela y debida atención.  En esa medida, conceptúan lo concerniente a las zonas opacas y abiertas. Bajo el primer supuesto, no es factible evaluar la percepción del juez ad quo. Sin embargo, se tienen zonas abiertas en el cual es factible evaluar la estructura de la argumentación y eventual conclusión; atendiendo a las reglas de la sana crítica; entre estas, leyes científicas, máximas de experiencia, y que duda cabe, las reglas de la lógica.

En efecto, es exacto que con arreglo a los principios de inmediación y de oralidad, que priman en materia de la actuación y ulterior valorabilidad y valoración de la prueba personal, el Tribunal de Alzada no está autorizado a variar la conclusión o valoración que de su contenido y atendibilidad realice el órgano jurisdiccional de primera instancia. Ello, desde luego, reduce el criterio fiscalizador del Tribunal de Apelación, pero no lo elimina. En esos casos – las denominadas “zonas opacas”-, los datos expresados por los testigos estrechamente ligados a la inmediación (lenguaje, capacidad narrativa, expresividad de sus manifestaciones, precisiones en su discurso, etcétera) no son susceptibles de supervisión y control en apelación; no pueden ser variados. [3]

Por tanto, existen “zonas abiertas” accesibles al control. Se trata de los aspectos relativos a la estructura racional del propio contenido de la prueba, ajenos en sí mismos a la percepción sensorial del juzgador de primera instancia, que pueden ser fiscalizados a través de las reglas de la lógica, la experiencia y los conocimientos científicos. En consecuencia, el relato fáctico que el Tribunal de Primera Instancia asume como hecho probado, no siempre es inconmovible, pues: a) puede ser entendido o apreciado con manifiesto error o de modo radicalmente inexacto – el testigo no dice lo que menciona el fallo-;b) puede ser oscuro, impreciso, dubitativo, ininteligible, incompleto, incongruente o contradictorio en sí mismo; o c) ha podido ser desvirtuado por pruebas practicadas en segunda instancia Citando al profesor Gimeno Sendra Vicente. [4]

Por tanto, se relega la nulidad de dicho pronunciamiento; y ordenan su evaluación por un nuevo colegiado. En esa medida, conviene anticipar la fuente personal; en razón, de garantizar el derecho de defensa; como también la posible revictimización, anticipar la fuente garantizando el contradictorio procesal, y la coherencia de la declaración para un pronunciamiento de mérito.

2. Fuente

[1] Pedro Angulo Arana Interrogatorio de los testigos en el nuevo proceso penal en Diálogo con la Jurisprudencia  Editorial Gaceta Jurídica Edición Julio 2007.

[2] Idém

[3] Casación disponible en :  https://bit.ly/31rf8xB

[4] Idem