Delito de violación sexual de menor de edad

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Delito de violación sexual de menor de edad

 NULIDAD N.° 849-2019 LIMA ESTE

I) La edad de la menor agraviada es un elemento objetivo del tipo penal. II) Las relaciones sexuales con menores de catorce años están proscritas por ley, con independencia del consentimiento irrelevante que pudieran expresar. III) La imputación de este tipo de delitos exige la acreditación de que el o los imputados conocían la edad de la agraviada, a partir de las declaraciones de los implicados, de testigos que dieron cuenta de sus cercanías con la agraviada, del examen de integridad corporal, del contenido de sus mensajes por redes sociales –con diversas personas–, del comportamiento de la agraviada –que, a partir de actos concretos, permita inferir que se trataría de una persona mayor de catorce años que disponía libremente de su sexualidad– y de la declaración de sus compañeros de clases u otros medios. IV) En el caso juzgado no se acreditó fehacientemente que los encausados hubieran conocido la edad de la menor con quien mantuvieron relaciones sexuales; si bien ella alega que los encausados podían conocer su edad, ellos niegan tal declaración; por lo que, aunado al conjunto de medios probatorios evaluados, se configura un supuesto de duda razonable sobre esta exigencia, lo que determina la absolución de los encausados sobre las relaciones sexuales consentidas que mantuvieron.

VISTOS: los recursos de nulidad  interpuestos por Nik Elvis Celis Salinas, Yonathan Muñoz Leyva y Juan  Segundo Richard Solórzano López, contra la sentencia del diecinueve  de diciembre de dos mil dieciocho, expedida por los jueces de la Sala  Penal Permanente de Ate de la Corte Superior de Justicia de Lima Este,  que los condenó como autores del delito contra la indemnidad sexual violación de persona menor de edad, en agravio de la menor de  iniciales N. A. C. J.; y, en consecuencia, les impuso treinta años de  pena privativa de libertad y fijó en S/ 5000 (cinco mil soles) el monto de  pago por concepto de reparación civil que deberá pagar cada uno  de los sentenciados a favor de la agraviada.  

Intervino como ponente el señor juez supremo Sequeiros Vargas.

CONSIDERANDO

Primero. Fundamentos de la impugnación

A. Nik Elvis Celis Salinas –obrante en los folios 1393 a 1412– Pretende la nulidad de la sentencia condenatoria por cuanto niega  haber mantenido relaciones sexuales con la menor; además,  argumenta que:

  • La declaración de la menor agraviada en la que lo sindica se  recabó con factores que alteran su credibilidad, pues fue  realizada luego que se supo que la menor tenía tres meses de  gestación y para que sus padres justifiquen el poco cuidado que  tenían para con su hija. 
  • En cuanto a su cuestionamiento sobre la verosimilitud de la  declaración de la agraviada, afirma que no se puede declarar  a partir de las conversaciones que mantuvieron a través de la  red social Facebook, dado que los términos allí empleados no  implican el reconocimiento de una relación sexual, sino la  propuesta para un nuevo consumo de marihuana –cfr. folios 292 y  siguientes–, y la menor, al brindar su declaración en la cámara  Gesell, sostuvo que al estar drogada no tenía noción de lo que  sucedía. Tanto más si la Pericia Psicológica número 025869-2015- PSC concluyó que la menor no evidencia afectación emocional  y si la prueba de ADN de su menor hija resultó negativa para el  recurrente y sus coprocesados.
  • La Sala Superior incurre en contradicción en su motivación,  cuando desestima un error de tipo sobre la edad de la  agraviada, dado que afirma que la menor tiene el  comportamiento de una persona mayor de catorce años, en  razón de los hechos que le tocó padecer, al haber sido  gravemente afectada en su personalidad.

B. Billy Jack López Solano –obrante en los folios 1422 a 1432–  Pretende la nulidad de la sentencia condenatoria –por ende, su  absolución– y argumenta que no mantuvo relaciones sexuales con  la menor agraviada; además, que:

  • No se valoró debidamente la declaración de la agraviada,  quien lo sindica por un hecho que no cometió únicamente para  justificarse frente a sus padres del embarazo no deseado que  tuvo, tanto más si se desconoce la identidad del padre.
  • No se puede fundamentar su responsabilidad en la inicial  negación de su concurrencia al hotel, dado que fue empleada  como mecanismo de defensa; sin embargo, siempre mantuvo su  posición respecto a negar que ultrajó sexualmente a la menor.
  • Es errada la conclusión de la Sala, en la que afirma el  conocimiento de la edad de la menor de trece años, por el  buzo de colegio que portaba.
  • No se tomó en cuenta que:
    • La agraviada no determinó la  fecha ni el lugar en el que fue sometida sexualmente.
    • No es  padre biológico de la hija que tuvo la agraviada.
    • La menor no  padece de afectación emocional por violación sexual.
    • La  menor era consumidora habitual de marihuana.
    • La menor –al  tiempo de los hechos– estuvo bajo los efectos del consumo de  marihuana y por ello refirió que no tenía noción de lo que  sucedía.
    • La menor no padece signos compatibles con una  violación sexual.
    • No se acreditó su perfil psicosexual.  

C. Juan Segundo Richard Solórzano López –obrante en los folios 1436 a 1454–  Pretende la nulidad de la sentencia condenatoria y que,  reformándola, se declare su absolución; así, argumenta que:

  • No se acreditó suficientemente que hubiera tenido  conocimiento respecto a la edad de la agraviada, esto es, que  sea menor de catorce años. Desconocía la edad de la agraviada, hasta que el padre de ella lo increpó y pidió  disculpas, pues pensó que tenía quince años, ya que la menor le  indicó ello, y se correspondía por su contextura física y  conducta, tanto más si tal creencia se halla corroborada con la  declaración del testigo Erick Anthony Velásquez de la Cruz.
  • La menor, en juicio oral, indicó que no recordaba haberle  indicado su edad. Asimismo, que las relaciones sexuales que  mantuvo fueron consentidas.
  • La evaluación psiquiátrica a la que fue sometido, concluyó que  no tiene psicopatología de psicosis, que su perfil sexual es normal  y que no presenta variantes ni disfunciones sexuales. 
  • La declaración de la agraviada que lo incrimina no fue  corroborada, lo que incumple la garantía de verosimilitud.
  • La declaración de la menor es insuficiente para acreditar que le  suministraba droga. Además, indica que las cuentas de  Facebook de nombre Roberto Santana Ríos y Legalize Scan no  le pertenecen, pues empleaba un usuario que tenía su nombre.
  • El examen psicológico al que fue sometido la menor demuestra  que no padece estresor compatible con una violación.

(…)

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