DIFAMACIÓN: ¿Decirle a una mujer “la incondicional” o “loca” en un programa de espectáculos, constituye difamación? [Recurso de Nulidad 2008-2019, Lima]

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DIFAMACIÓN: ¿Decirle a una mujer

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE

Primacía al derecho de la libertad de expresión

Sumilla: i) En cuanto a las calificaciones de “incondicional”, éstas en sí mismas no pertenecen al ámbito del derecho al honor, pues no constituyen atentados a la dignidad humana. Ello es tan obvio que, incluso, la querellante no cuestiona tal calificación, como lo ha repetido en varios momentos del proceso, al punto que lo ha reiterado en la vista de la causa. Es más, desde los presupuestos formales de la limitación del derecho a la libertad de expresión en función al Derecho penal, el tipo penal de difamación exige que se profiera una ofensa, la cual, en modo alguno, en un ámbito pluralista y de un espacio de espectáculo, puede ser calificado como tal; ii) En el presente caso no cabe argumento en contrario en el sentido de que la calificación de “loca” es ofensivo –más aun en un contexto reiterado de crítica satírica a la querellante–, pero también es verdad que tiene base causal en cuanto parte de una calificación antes afirmada y no pertenece a la vida privada mantenida al margen del público. Siendo así, es, por lo menos, dudoso que tales calificaciones y referencias, directas e indirectas, a la querellante, dado el contexto en que fueron proferidas, constituyan ofensas absolutas o formales y que importen un desprecio por la personalidad ajena. Se ha recortado el derecho al honor de la querellante es obvio, pero las referencias han sido a su vida pública, por lo que los juicios de valor en este ámbito se examinan con mayor relajamiento.


[Lee también: DIFAMACIÓN AGRAVADA – ¿Las frases propaladas por el querellado reflejan un menosprecio a la dignidad del querellante? [Recurso de Nulidad 1495-2019, Lima]


Lima, nueve de noviembre de dos mil veinte

VISTOS: los recursos de nulidad interpuestos por el querellado RODRIGO GONZÁLES LUPIS y el tercero civil, COMPAÑÍA PERUANA DE RADIODIFUSIÓN SOCIEDAD ANÓNIMA, contra la sentencia de vista de fojas mil seiscientos cuarenta y uno, de catorce de agosto de dos mil diecinueve, en cuanto confirmando la sentencia de primera instancia de fojas mil trescientos setenta y nueve, de veinte de diciembre de dos mil dieciocho, condenó a Rodrigo Gonzáles Lupis como autor del delito de difamación con agravantes en agravio de Lourdes María Sacín Rey De Castro a un año de pena privativa de libertad, suspendida condicionalmente por el plazo de un año, y trescientos días multa, así como al pago solidario con el tercero civil, Compañía Peruana de Radiodifusión Sociedad Anónima, de cincuenta mil soles por concepto de reparación civil; con todo lo demás que al respecto contiene.

Ha sido ponente el señor San Martín Castro.

FUNDAMENTOS

§ 1. DE LA PRETENSIÓN IMPUGNATORIA DE LAS PARTES ACUSADAS

PRIMERO. Que el encausado Gonzáles Lupis y el tercero Civil, Compañía Peruana de Radiodifusión Sociedad Anónima, en su escrito de recurso de nulidad formalizado de fojas mil seiscientos cincuenta y tres, de dos de septiembre de dos mil diecinueve, instaron la nulidad de la condena y la absolución de los cargos. Alegaron que se vulneró la garantía del debido proceso y el derecho fundamental a la libertad de expresión; que las frases que se profirieron no tienen significado ni connotación negativa, pues importaron una opinión sobre un personaje público; que el programa que dirige el encausado Gonzáles Lupis es satírico de farándula, incluido dentro de la denominada “prensa alternativa”, y se enfoca en las personas que integran la denominada “farándula chicha” del país, su objeto se basa en la sátira y comunicación de eventos e incidencias relacionadas a las personas, lo que es socialmente tolerado; que afirmar que la querellante es una mujer incondicional no es vejatorio ni despectivo y, en todo caso, se emitió con carácter de humor; que la emisión de opiniones o críticas no constituye delito; que la prensa chicha, amarilla o no convencional configura un riesgo permitido, la cual recurre a formatos de escándalo, a través de expresiones de carácter coloquial y jergas citadinas, tales como “poner cachos” o “tremenda jugadora”, en la que se destaca la vida privada o íntima de diversos personajes públicos.

§ 2. DE LOS HECHOS OBJETO DEL PROCESO PENAL

SEGUNDO. Que las sentencias de instancia declararon probado que Rodrigo Gonzales Lupi y Giselle Helwe Mitri Giha son conductores del programa de espectáculos “Amor, amor” que pertenece a la empresa Compañía Peruana de Radiodifusión Sociedad Anónima, Canal dos; que en ese programa desde noviembre de dos mil catorce a junio de dos mil dieciséis –aunque, finalmente, lo relevante son las frases propaladas en los programas del cuatro de febrero de dos mil dieciséis y dos de junio de dos mil dieciséis– viene refiriéndose sistemáticamente a la querellante Lourdes María Sacín Rey De Castro, con calificativos ofensivos bajo el pretexto de querer ayudarla y que su familia la declare “interdicta emocional”, para lo cual se ocupó de su vida íntima a través de continuos programas –las precisiones constan en la querella de fojas tres, de catorce de julio de dos mil dieciséis–; que se decía de ella, con sorna, desdén y burla, que es una tarada, tonta, arrastrada, falto de inteligencia, dignidad de felpudo, cachuda y que tiene una fidelidad que raya con la enfermedad mental; que, además, asocian su apellido a diversos personajes de la televisión local señalando que se parecen a ella, para reírse y burlarse de ella en un afán de mejorar su rating; que pese a que reclamó por escrito se continuó con los vejámenes, que incluso extendieron a su familia; que, por todo ello, se afectó su dignidad, imagen pública y fama, así como su ejercicio profesional como periodista.

§ 3. DE LA ABSOLUCIÓN DEL GRADO

TERCERO. Que la sentencia de primera instancia indicó que las frases contra la querellante, de manera constante y reiterada, incluso etiquetando su apellido “Sacín” como equivalente a persona “sin dignidad”, “arrastrada”, “tarada”, son denigrantes y configuran ensañamiento y burla contra ella, que como tal no está cubierto por la libertad de expresión.

∞ La sentencia de segunda instancia, por su parte, absolvió por el delito de injurias y ratificó la condena por el delito de difamación con agravantes. Acotó que es de examinar únicamente las expresiones proferidas en los programas del cuatro de febrero de dos mil dieciséis y del dos de junio de dos mil dieciséis –los demás programas: (i) por las fechas de su propalación, ya prescribieron; (ii) están comprendidos en otro proceso entre las mismas partes; o, (iii) fueron expuestos por otras personas, distintas del querellado–. Agregó, no obstante, que las frases vertidas en ambos programas (es una “Sacín”, “loca golpeadora”), en orden a su contexto, son constitutivas de difamación porque son vejatorias al honor de la querellante.

CUARTO. Que el encausado Rodrigo Gonzáles Lupis en su declaración de fojas doscientos ocho negó los cargos. Expresó que la querellante participó activamente en el programa que dirige, en numerosas secuencias, y utilizó su vida personal para promocionarse; que lo hacía cada vez que se amistaba y enemistaba con el padre de su hijo, al punto que juraba no perdonarlo pero volvía a juntarse con él; que como humorada la relacionaron como una mujer incondicional, incluso en otro programa la nombraron la incondicional del año y fue a ese programa a recibir el “premio” –al punto que fue al programa que dirige a promocionar una muñeca con el calificativo de “incondicional”–; que su programa es de sátira, humor, burla y/o parodia, sin pretender difamar o injuriar a las personas de la farándula a quienes se refiere; que no tomó conocimiento de la carta que envió la agraviada al canal; que cuando dijo que la querellante debería estar en un manicomio –o cuando profirió otros calificativos– lo hizo humorísticamente y en son de broma, además criticaba su conducta y desde ella, a tono con el carácter del programa, mencionaba diversos calificativos en un contexto de ironía por hechos en los que ella misma se exponía, nunca con afán de injuriar o difamar.


[Lee también:La reparación civil en casos de difamación agravada (Casación R. N. 1358-2018, Lima)]


QUINTO. Que, ahora bien, los programas que el Tribunal Superior consideró penalmente relevantes solo son dos: del cuatro de febrero de dos mil dieciséis y del dos de junio de dos mil dieciséis. Este punto, de exclusión de los otros programas y delimitación a solo dos, no ha sido impugnado en el tiempo y modo legalmente previsto. Luego, por el principio de efecto devolutivo parcial del recurso (tantum devolutum quantum apellatum: tanto devuelto como apelado), no es posible comprender en el análisis impugnativo en tanto cuerpo del delito esos programas excluidos. Ello, sin embargo, no obsta a que su contenido pueda valorarse en atención a una línea de expresiones vinculadas a la querellante y enlazarlos con los dos programas materia del recurso.

SEXTO. Que, según consta del acta de transcripción de videos de fojas doscientos veintiuno, el vídeo veintiuno, del programa del cuatro de febrero de dos mil dieciséis, muestra que el querellado Gonzáles Lupis dice: “Diego Chávarri tiene una mujer incondicional que sigue manteniendo contacto con él…una Sacín”.

∞ El video veintidós, del programa del dos de junio de dos mil dieciséis, da cuenta de una entrevista entre dos mujeres (una en el canal y otra en un lugar distinto). Una de ellas dice, refiriéndose a su contraparte: “imagínate, Loca Sacín, porqué ibas a la casa de George a reclamarle por el perro, por tus cosas”. El querellado Gonzáles Lupis acota: “Sacín loca golpeadora…loca Sacín”.

∞ La querellante Sacín Rey De Castro en su preventiva y en el acta de visualización de fojas doscientos diecinueve expresó que no tiene problemas con la denominación “incondicional”, sino de los insultos y humillaciones que entiende el querellante profirió contra ella –así lo señaló incluso en su preventiva de fojas ciento nueve–, a lo que la contraparte expuso que se trató de declaraciones u opiniones en un contexto de entretenimiento, sátira, ánimo jocoso.

SÉPTIMO. Que es claro que en el programa conducido por el querellado en numerosas ocasiones se hizo mención, de uno u otro modo, a la persona de la querellante, de forma directa o indirecta. Ella fue objeto de críticas y comentarios en tono de censura por los incidentes suscitados con su pareja sentimental y todo lo que era publicitado al respecto, y sobre esa base se la valoraba, incluso se la etiquetó y se señaló, con expresiones muy duras y descalificadoras, que su conducta no era dable al justificar el comportamiento de su pareja, por lo que se le denominó “incondicional” y así, como consecuencia de los sucesos que se venían desarrollando, se la designó como “modelo” de una mujer que permite conductas indebidas y lesivas a ella misma por parte de su pareja. Desde esta perspectiva es que se fueron agregando menciones y calificaciones respecto de la querellante, que incluso motivó que su  tío,  José Antonio Sacín Alvear, cursara  una carta  notarial reclamando por ello y dirigida al productor del programa “Amor, amor”, como consta a fojas ochenta y cinco.


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