EL ITER DE LA DEPENDENCIA LABORAL A LA DEPENDENCIA DIGITAL Y LA UBERIZACION DEL MERCADO DE TRABAJO DE LOS ABOGADOS ¿QUÉ DERECHOS LABORALES DEPENDIENTES SE DEBEN CONSTRUIR Y QUE DERECHOS LABORALES LES ASISTEN EN LA ACTUALIDAD A LOS ABOGADOS UBERIZADOS EN EL PERÚ AL INTERIOR DE LAS PLATAFORMAS DIGITALES EN UNA ECONOMÍA COLABORATIVA?

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Por Jorge Luis Mayor Sánchez[1]

Sumilla: I.- Introducción. II.- Existen varios métodos para captar clientes legales. III.- Pueden estar tranquilos los abogados peruanos con la entrada en su casa de la uberización legal. IV.- El proyecto por encima del tradicional desarrollo profesional en el mercado legal peruano. V.- ¿Qué es y cómo funciona la uberización de los negocios? VI.- El origen del modelo Uber laboral. VII.- El modelo de Uber que todos quieren copiar ¿Legal o ilegal? VIII.- La uberización llega al mundo del Derecho. IX.- La Uberización jurídica. La Uberización llega al mundo del Derecho. X.- ¿Qué riesgos tiene actualmente la uberización del sector legal? XI. La uberización. ¿El futuro es la uberización de un sector de la abogacía peruana? XII.- Llega la Uberización al sector legal. XIII.- Empresa de cambio hacia el modo Uber Legalitis. ¿Cómo funciona el sistema? XIV.- ¿Qué significa la Uberización de la economía legal? XV.- Conclusiones.

PALABRAS CLAVES:

  1. Uberización legal. 2. Uberización del sector Legal. 3. Uber legalitis. 4. Uberización de la economía legal.

I.- Introducción

Actualmente, la captación de clientes es un aspecto no menor en el ejercicio de las actividades jurídicas del día a día en el Perú. Es lo que podríamos llamar la actual faceta progresiva del área legal y comercial de la profesión de los abogados. De poco le sirven al abogado amplios y profundos conocimientos, si no tiene en su despacho casos prácticos y concretos para ponerlos en la práctica y en el ejercicio de la profesión liberal como abogado.

En el nutrido campo de la abogacía hay abogados con una destreza especial para la parte comercial y empresarial en el ejercicio de la profesión; es decir; para la captación de clientes, marketing legal y otros absolutamente muchas veces negados en esa condición o faceta legal, pero con una connotación como ilustres abogados litigantes. La complementación de ambas vertientes crea en la actualidad un caldo de cultivo favorable para que un estudio jurídico funcione bien y de origen a una adecuada prestación de servicios legales que conllevan a la uberización del sector legal en el marco del sistema normativo de relaciones laborales en nuestro país.

II.- Existen varios métodos para captar clientes legales

El primer método; y el más cotidiano es la placa colocada en la entrada del edificio del estudio jurídico. Una especie de indicación que lanzamos a un río jurídico legal con la esperanza de que los potenciales clientes accedan a nuestros servicios jurídicos o legales. Es un signo de identidad, nuestro know how, nuestro propio nombre grabado en la placa de la entrada del estudio jurídico. La verdad es que el letreo no es un reclamo muy eficaz ni capta muchos clientes, ni los que llegan por esta vía suelen traer a veces casos muy interesantes.

El segundo método; y el más clásico a la hora de captar clientes y de los más eficaces es el de boca a boca o el de las referencias, tarjetas de presentación y recomendaciones. Al menos cuando el problema a solucionar tiene un marcado componente personal, como los que se dan en el ámbito del derecho laboral, penal o de familia. Esta técnica consiste en pasar información, especialmente recomendaciones, de forma verbal. La expresión boca a boca implica un recorrido del mensaje que tiende al infinito. Cuando un ciudadano tiene un problema jurídico y necesita un buen abogado, pregunta a las personas de confianza de su entorno social, familiar o amical, sobre todo a las que han tenido un problema parecido, similar o idéntico: ¿qué abogado te patrocino el caso?, y “¿qué tal”? Según la respuesta que reciba, contratará o no a ese abogado. Y es que un cliente satisfecho con nuestra actuación probablemente nos traerá otros, formándose una especie de reacción en cadena con efectos inmediatos hacia el futuro más cercano de los abogados.

Un tercer método para atraer clientela es la publicidad manual, física, radio-televisiva y ahora virtual, tradicionalmente en cierta forma prohibida curiosamente en el mundo de la abogacía; pero hoy cada vez más recurrida sobre todo al hacer uso los TICs. Es más, ese estigma todavía perdura en nuestro subconsciente. Que un abogado se anuncie lo asociamos con una serie de dificultades para ganarse la vida con su propia destreza legal y bagaje personal innato. A menos que se trate de uno de esos estudios jurídicos mediáticos dedicados a reclamar por excesos bancarios dedicados a las cobranzas. Y es que con los abogados ocurre un poco como con el refrán la buena imagen vende y lo dice todo, sin necesidad de pregonar los servicios a diestra y siniestra. Pero hoy en día el buen hacer de un abogado en pleno siglo XXI, con ser importante, no siempre es lo suficiente. Ha de sacar el know how la estructura legal, presentarlo y venderlo, eso sí, con moderación, pues andar pregonando los servicios legales publicitándola de forma constante y reiterada puede crear un efecto bumerán en la creación de su propio mercado legal y en la generación de sus propios clientes.                                                                                 

La relación social es una forma sutil de publicitar nuestro trabajo sin recurrir a la publicidad en sentido estricto. Es obvio que cuantas más personas conozcamos, más potenciales clientes tendremos a corto plazo. No hay que olvidar que uno de los factores más importantes en la relación abogado cliente es la extrema y absoluta confianza, y ésta es más fácil tenerla con personas conocidas que con desconocidas.

Nos referiremos a un nuevo fenómeno aparecido recientemente en el mundo del derecho peruano: la uberización de la abogacía en el Perú. Es decir, la aparición de una serie de plataformas digitales on line en el ciberespacio que ponen en contacto a abogados y clientes. El potencial cliente plantea su caso a una o varias plataformas y éstas lo reenvían a los abogados inscritos con pago de cuotas continuas y una suscripción permanente; y los que están interesados ofrecen sus condiciones al eventual cliente. O sea, una especie de subasta del caso ante un numeroso grupo de abogados on line. Como pasó en su momento en un inicio con los taxistas, este método está causando revuelo en la abogacía tradicional peruana y moviendo el piso en el escenario del mercado legal peruano. Sobre todo, porque nuestras normas deontológicas prohíben pagar honorarios o comisión como contrapartida por el envío o remisión de una cartera de clientes.

¿Aparcará el ejemplo Uber en un mundo de por sí refractario a la innovación como es el mundo de los abogados peruanos? Actualmente no lo sabemos. Personalmente pienso que el trabajo de un conductor de taxi no es comparable al de un abogado. Aquel se limita a trasladar al cliente de un lugar a otro, un acto mecánico, objetivo, de resultado previsible, y poco importa quién te lleve y cuáles sean sus características, siempre que reúna el mínimo exigible, claro; en tanto que en el trabajo del abogado el componente personal es decisivo (preparación de un caso, dedicación al cliente, honradez, mucha ética, etc.) y el resultado del servicio puede depender de quién te lo preste. Además, está factor confianza, importante en el asesoramiento jurídico es intrascendente en un viaje de taxi. La única ventaja del actual del denominado uberabogado es el precio del costo de los servicios de sus honorarios profesionales, que en ocasiones es completa y absolutamente determinante.

III.- Pueden estar tranquilos los abogados peruanos con la entrada en su sistema de servicios el de la uberización legal

El tiempo lo dirá; aunque si buscamos un taxi, tomamos el primero que nos viene, pero no hacemos lo mismo cuando de manera urgente necesitamos un abogado o un servicio legal expreso o de urgencia.

El termino uberizar proviene de la verbalización del sustantivo uber, nombre de una de las compañías más importantes de todo el mundo responsable de una enorme movilización y gestión de Recursos Humanos en empleos a tiempo parcial en todo el orbe. Los conoceremos también con el término trabajadores temporales, tanto freelance como otros modelos de empleados por tramos, itinerarios o etapas.

Estamos hablando de muchas diferentes maneras en que el empleo ha ido evolucionando hacia un entorno donde la presencia física del trabajador pasa a un segundo plano, así como los tipos de contrato y colaboraciones profesionales se enmarcan en nuevos sistemas de comercio interpersonal, donde el trabajo se realiza desde casa, o desde cualquier dispositivo móvil o celular. El ir a la oficina va dando paso a tareas cada vez más versátiles desde la propia movilidad virtual.

Se produce una relación por servicios, en la cual no se contrata personas, sino objetivos y resultados. Desterrando las tradicionales formas de trabajo y de equipo, jefes o supervisores, que desaparece en pro de un pago por consecución progresiva y activa desde cualquier lugar y parte del planeta.

La gente no espera a que le llegue el empleo, y cada vez más crean su propia actividad laboral, bien desde la especialización, bien desde la subcontratación donde por supuesto prima y predomina la figura del trabajador independiente o autónomo, cuasitrabajador, parasubordinado, teledependiente, extrasubordinado, emprendedoro startup como lo constituyen una serie de empresas de prestación de servicios específicos como lo es actualmente en el campo o escenario legal pasando por el conocido crowdsourcing laboral en materia legal en todas sus respectivas especialidades de carácter profesional.

IV.- El proyecto por encima del tradicional desarrollo profesional en el mercado legal peruano

Así un empleado no depende de una sola tarea, trabaja por horas o temporadas y puede realizar y ofrecer sus diferentes cualidades. Es rentable para las empresas que ahorran en gastos fijos, y favorece las posibilidades de optimizarse a empleados más capaces y versátiles en todo su potencial.

Es decir, si sé; sabe escribir y además el perfil del abogado es comercial y marketero, se puede dedicar unas horas al día o la semana a cada desempeño para distintas entidades y así multiplicar así sus ingresos y no se ata a un solo proyecto legal eliminando las limitaciones de todo lo que se es capaz de producir en pro de los clientes.

Actualmente a esto se denomina actualmente Slasher, o lo que es lo mismo la multiprofesión. Se da en todos los niveles, incluso más en altos perfiles que aprovechan de varios Estudios de abogados y evitan lo que llamamos poner todos los huevos en la misma canasta para diversificar los riesgos y compartir los gastos legales y procesales. Además, propicia una apertura y ganancia ideológica en la flexibilidad laboral en el ámbito legal.

Actualmente profesionales liberales deslocalizados, que están creando un nuevo sistema de vida, nómadas laborales y dispuestos al reto continuo de ofrecer sus servicios legales a escala global más allá del tiempo, la distancia geográfica o la diferencia del huso horario.

V.- ¿Qué es y cómo funciona la uberización de los negocios?

Desde la aparición de Uber, hace varios años atrás, un nuevo modelo de negocios disruptivo ha transformado e ingresado a las economías de varios países en todo el mundo, abriendo nuevas oportunidades para crear empresas. Sin embargo, este modelo también trae consigo varios riesgos y están ingresando progresivamente al mundo y al mercado legal peruano.

Empresas con modelos disruptivos que surgieron después de la crisis de 2008 para resolver problemas viejos en diferentes industrias con soluciones nuevas sin tener activos tangibles que han alcanzado valores millonarios hoy en día.

Uber, el caso más conocido, actualmente se encuentra valorizado en 62.5 millones de dólares y un modelo de negocio como Airbnb 25.5 millones de dólares, según el CBI Insights, ambos negocios son modelos a seguir que abren oportunidades en las economías de todo el mundo, de tal forma que cientos de empresarios ya los están imitando, con todo y los riesgos que esto implica en el ejercicio del derecho.

Los abogados peruanos buscan hoy en día inspirar a una nueva generación de emprendedores y saber que poco a poco van teniendo un gran impacto al proveer los servicios legales quiere decir que se ésta haciendo algo con ello algo bueno por acercar el mercado legal a los potenciales clientes en el país.

Sin embargo, hay que tomar con humildad la forma en que se inspira a la gente. Es una responsabilidad muy grande en nuestros días y hay que tener cuidado en creer que todo se puede uberizar en el mundo Derecho.

VI.- El origen del modelo Uber laboral

En 2008, Garret Camp, emprendedor canadiese de 32 años, y Travis Kalanick, emprendedor estadounidense de 34 años, vendieron sus startups a empresas más grandes y decidieron empezar de nuevo, pero ahora en el negocio de la movilidad, para mejorar el servicio de taxis en el mercado. Querían empezar a compartir los gastos de un auto, un taxi para ser más exactos, el estacionamiento, el chofer y que el vehículo se pudiera llamar a través de una aplicación solo cuando era necesario. Así surgió lo que todos conocemos como Uber. 

Dos años después pusieron en circulación los primeros tres autos en Nueva York, después en San Francisco y con la recomendación de boca en boca crecieron como la espuma, se volvieron la pesadilla de los taxistas tradicionales y, también, llegaron en su momento las primeras demandas legales.

También en 2008, Brian Chesky y Joe Gebbia, ambos emprendedores de San Francisco de 29 años, se enfrentaron a un aumento en la renta de su departamento y para completar sus gastos y decidieron abrir un sitio web llamado Air Bed And Breakfast (Airbnb), donde ofrecían alojamiento a los viajeros que estaban de visita en la ciudad por una conferencia de diseño. Sus primeros usuarios durmieron en camas inflables en la sala de su departamento.

Después sumaron a Nathan Blecharczyks, un joven experto en tecnología de 26 años, y crearon la famosa aplicación que se ofrece como intermediarioen Internet entre quienes tiene un espacio que ofrecer en sus casas y los viajeros.

El modelo de negocio disruptivo no tardó en presentar sus primeras demandas judiciales. En Nueva York, la batalla es judicial porque la aplicación viola una ley que impide arrendar propiedades por menos de 30 días y no se pagan impuestos por esta actividad.

Estas dos historias surgen en San Francisco, en Estados Unidos, en un año de crisis económica, y ahora son modelos dominantes y emblemáticos de lo que se conoce como economía de alquiler en todo el orbe 

La predominancia de Uber ha dado paso a un término conocido como uberizaciónde los negocios que ahora aparca progresivamente en el mundo del mercado laboral de los servicios legales en cualquier país, donde intervienen varios protagonistas, por una parte, los creadores de startups millonarias, los socios o colaboradores de las plataformas que buscan monetizar su tiempo libre o sus recursos materiales, los gobiernos que están buscando legislar algo no normado o regulado y las empresas tradicionales que tiene dos opciones: prepararse para esta competencia muchas veces desleal o meterse a esta economía para impulsar los cambios en las formas de hacer negocios y prestar servicios desde adentro.

El alto nivel en el plano legal busca la opinión de expertos, consultores y estudios para dejar en claro cuáles son las oportunidades y riesgos de estos nuevos modelos de negocio legal de carácter global del cual el Perú hoy día no es nada ajeno.

VII.- El modelo de Uber que todos quieren copiar ¿Legal o ilegal?

Las características generales de este modelo de negocios son: manejar una plataforma de Internet que muchos tienen a través de la cual se ofrece un servicio a los consumidores y usuarios, se agrupa a distintos posibles oferentes de los servicios legales, quienes están certificados y se otorga un servicio con garantía.

Se explica que el modelo de negocio de Uber no tiene que ver con que le ponga una app o una capa tecnológica. Un modelo como este tiene que cubrir una necesidad constante, que pueda generar una cierta liquidez y un mercado para funcionar. 

Modelos como Uber han generado controversia debido a que van contra o están en paralelo a las regulaciones de los diferentes países, que implican competencia desleal y falta de protección al cliente.

Para esto se necesitan reformas para que estos modelos no vayan en contra de quienes tiene que pagar impuestos, licencias y seguros. Tenemos que regularlo y el ámbito legal es toda una inmensa veta aun no normada.

Y pone un ejemplo: en Nueva York, 40% de los alquileres de Airbnb son de empresas que los han comprado para rentar, sin tener que pagar seguro o regulación alguna; pero negocios hay y flujo de dinero por renta son cosa de todos los días, en cada momento y en cada circunstancia.

Quienes están dentro de la plataforma de Uber como choferes no son trabajadores, sino socios que deberán proveerse ellos mismos de seguros y fondos para el retiro, mientras cualquier empleado está cotizando para su propia seguridad social. 

Se trata de una relación laboral menos estructurada. En teoría, tiene muchas ventajas para quien entra al modelo, porque tiene acceso a más clientes, su talento es reconocido, pero no tiene protección si algo sale o resulta mal.

La uberización del trabajo proporciona oportunidades a las personas para complementar su ingreso y hacer actividades específicas o proyectos en tiempo real. Las personas son capaces de monetizar su tiempo y habilidades en línea, vía Upwork y Freelancer.com, sirviendo a un mercado global de talento inmediato y sobre pedido como fuerzas futuras en el mundo del trabajo y estás puedan invadir el mundo jurídico – legal a corto plazo.

Sin embargo, reconoce, esta nueva oportunidad plantea la paradoja de la elección: la flexibilidad y la monetización del tiempo muerto es algo positivo frente a la imprevisibilidad de los ingresos y la falta de estabilidad laboral. A medida que el mercado laboral continúa sin cesar su reconfiguración, la necesidad emocional de seguridad de las personas no va a desaparecer y cada vez más nos preguntaremos ¿quién está cuidando a estas personas, proporcionándoles seguridad en términos de impuestos y social, y quién pagará por ello?

Más allá de la amenaza, el mundo empresarial puede aprender y colaborar con estos modelos de economía colaborativa en el mundo legal peruano. ¿Cómo? Ayudando a sus clientes a compartir, ayudando a las redes de colaboración que surgen en cada sector como el legal, fortaleciendo sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa para tener un plan más relevante en la comunidad, además pueden colaborar canalizando sus recursos infrautilizados.

VIII. La uberización llega al mundo del Derecho

Suele decirse, y con razón, que el mundo de la abogacía presenta una mayor resistencia a la innovación que otros sectores de actividad económica. Sin embargo, ese apego por lo tradicional no se traduce en una impermeabilidad absoluta a la revolución digital que sacude todos los ámbitos económicos. Prueba de ello es el florecimiento de las plataformas digitales que ponen en contacto a abogados y clientes, y viceversa. Unas aplicaciones que, aquí también, están suscitando el recelo y las críticas de muchos abogados, que consideran que atentan contra los principios y la regulación de la profesión.

El funcionamiento de todas ellas es sustancialmente el mismo. De forma gratuita, el potencial cliente de algún servicio jurídico hace una exposición breve de su caso, que es remitida a los abogados inscritos en la aplicación, a quienes se les cobra algún tipo de cuota o suscripción, y estos deciden si aceptan o no el pago para ser incorporados a ser notificados con dicho asunto jurídico – legal.

Según explican los gestores de estas plataformas digitales, la idea sobre la que se fundan estas herramientas es que la mayoría de ciudadanos no sabe a quién dirigirse cuando tiene un problema legal o bien acude a un abogado que no es especialista en la materia. Frente a ello, estas aplicaciones no solo ofrecen un listado de profesionales clasificados por localización y especialidad, sino que, además, permiten conocer la valoración que de ellos han hecho otros usuarios.

¿Cuál es el problema con este nuevo modelo de negocio legal? Que la relación abogado-cliente no es una simple contratación de servicios, sino que cuenta con unos condicionantes adicionales, fruto de ser la manifestación del derecho fundamental a la defensa jurídica. Así se manifiesta que los abogados determinan que los letrados no podrán pagar honorarios, comisión ni ninguna otra compensación como contrapartida por la remisión de un cliente. Una prohibición que también recoge expresamente por ejemplo en el artículo 19 del Código Deontológico del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE). ¿Es la cuota o suscripción de estas plataformas digitales un pago ilícito? La respuesta en la actualidad no es tan sencilla y, como ha sucedido actualmente con los litigios que afrontan Glovo y Deliveroo, el funcionamiento de cada aplicación puede conducir a resoluciones administrativas, legales y judiciales completamente diferentes.

En ElAbogado.com, que cuenta actualmente con 12.000 profesionales del mundo del Derecho dados de alta, son los abogados los que fijan cuánto pagarán a la aplicación por cada caso. No puede decirse que estén vendiendo los asuntos al mejor postor, porque ese costo por los honorarios profesionales es solo una de las variables que el algoritmo tiene en cuenta para decidir a qué usuario remite la consulta o el proceso judicial. Hay abogados que dicen: yo te pago una alta cantidad de suma de dinero, pero me envías pocos asuntos. Claro, porque hay otros factores como el tiempo de respuesta o la satisfacción del cliente. La configuración del algoritmo, no obstante, es una situación muy confidencial.

Tuappbogado, que tiene 7.000 abogados inscritos en su plataforma, cobra a los profesionales una suscripción fija al mes, más su respectivo IGV. En este caso, la aplicación remite a los usuarios una zona y una determinada especialidad con los casos que pueden interesarles y son los propios abogados los que deciden.

Algo más complejo es el sistema que desarrolla Lexgoapp, una aplicación que cuenta con 2.000 usuarios registrados. En concreto, cuando un ciudadano plantea un caso, los gestores de la plataforma lo valoran y le ponen un precio de entre dos y siete créditos. Hay distintos paquetes de créditos: el de ocho vales 200 soles más IGV; el de 40, alcanza los 500 soles; y el de 75 créditos llega a 1,000 soles y así progresivamente.

El sistema aparentemente más agresivo es el de Soldier Lawyer (cuenta en la actualidad con casi 200 abogados inscritos), que se oferta como una aplicación de subastas jurídicas. En ella, los potenciales clientes especifican cuánto es el máximo que están dispuestos a pagar por su caso y, a partir de ahí, los abogados deciden si pujan o no por llevar la defensa cautiva. El término subasta responde a una estrategia publicitaria, pero que en ningún caso se pretende devaluar el asesoramiento jurídico tirando los precios hacia arriba o hacia abajo. Las pujas son secretas, quedan entre el abogado y el cliente, explica este empresario para apuntalar la idea de que ni pretenden comercializar con los honorarios ni incentivar una venta a pérdidas de los servicios jurídicos de manera inmediata.

La inquietud que estas aplicaciones han despertado entre muchos abogados, pero considera que no hay objeción legal alguna porque en el Perú no está normado o regulado. Si se limitan a unir la oferta y la demanda de servicios legales, son un avance fabuloso. La opinión cambia si se asigna un profesional u otro en función de quién pague más en modo abogado asignado. La abogacía por otro lado no puede estar a favor de estas plataformas; se dice que el servicio jurídico no es una mercancía. Eso sí, de momento no se han recibido queja alguna por estas aplicaciones digitales, lo que les impide actuar contra ellas legalmente.

En este contexto, y antes de iniciar un tortuoso camino judicial, la solución pasa por la autorregulación de cada país propiciada por los mismos abogados. Se debería trabajar progresiva e inmediatamente en ese sentido. Y trabajar en un código de conducta de servicios profesionales y, quien se adhiera, contará con un sello de cumplimiento que aportará confianza en sus servicios como una suerte de ISO o control de calidad.

Desde allí se apunta que esta es, precisamente, la solución que se ha adoptado en países como Francia. Allí, abogados y plataformas digitales han suscrito una carta que sirve, a quien la suscribe, para acreditar que respeta los principios de la profesión de abogado en estas plataformas virtuales o Apps. Una vía que, a su juicio, es la correcta porque siempre es mejor querer participar en cómo se harán las cosas en el futuro, que intentar bloquear los cambios que se vienen velozmente con estas nuevas formas de trabajar o de ejercer la profesión de modo libre e independiente; pero no legislado ni regulado de ninguna forma o manera en nuestro país.

IX.- La Uberización jurídica. La Uberización llega al mundo del Derecho

Para comenzar debemos definir ¿Qué es la uberización? Pues bien, esta expresión se usa para definir los nuevos modelos de negocios en los cuales particulares, pueden efectuar transacciones económicas vía apps ofreciendo prestación de servicios, como son el transporte, hospedaje y en nuestro caso el asesoramiento o ejercicio de la abogacía sería por compañeros.

Desde la aparición de la aplicación Uber, la famosa apps, que proporciona a sus usuarios una red de transporte privado a través de su software de aplicación (app) que conecta los pasajeros/usuarios con los conductores de vehículos registrados en su servicio, los cuales ofrecen un servicio de transporte a particulares por particulares. El sector de la prestación de servicios ha cambiado de forma radical.

Este modelo de negocio es denominado de los disruptivos, es decir, rompedor e innovando de tal forma que genera la desaparición de productos o la modificación e influencia en la prestación de servicios. Es aquí donde entra en juego en nuestro sector jurídico-legal.

Estos nuevos servicios, en su inicio transformaron el transporte y así está ocurriendo actualmente con otros servicios como el hospedaje. Incluso siendo objeto de procedimientos judiciales iniciados por los principales afectados. Casos como los de Uber en Francia, BlaBlacar en España, AirBnB en el sector del hospedaje en todo el mundo.

Dicho fenómeno, no puede ser ignorado por nuestro sector jurídico, dado que, afectará tarde o temprano a nuestro gremio de abogados y no podemos pensar que la forma de prestar nuestros servicios legales pueda ser impermeable a los nuevos cambios que nos rodean y debemos estar preparados para ello. Algunos compañeros creerán que esto no llegará nunca o que no irá con ellos, sobre todo los pequeños Estudios jurídicos tradicionales con uno o dos abogados donde el principal capital son los clientes particulares. Pero sí afectará a las grandes Estudios de abogados y firmas legales. De hecho, algunos despachos norteamericanos e ingleses están implantando, con sus matices, estos métodos de trabajo y el Perú se encuentra adaptando a ello de manera progresiva.

X.- ¿Qué riesgos tiene actualmente la uberización del sector legal?

Inicialmente, dos:

1. Esta influencia en la prestación de servicios puede afectar a la calidad en el ejercicio de la abogacíaapartándose de nuestras funciones. No se puede olvidar el Código de Ética del adaptado al Estatuto de abogados del Colegio de Abogados de cada Distrito Judicial del país, que establece como pilar la confianza e integridad:

a. La relación entre el cliente y su abogado se fundamenta en la confianza y exige de éste una conducta profesional íntegra, que sea honrada, leal, veraz, diligente, efectiva, eficaz y al mismo tiempo eficiente.

b. Desplome de nuestros honorarios profesionales. El sector de la abogacía ha pasado y está pasando por serias dificultades económicas por motivo de la crisis en cierta forma por la saturación de abogados en el marco de la prestación de los servicios legales en el Perú.  Esta uberización legal podría ser un impedimento en nuestro crecimiento, sobre todo a los despachos pequeños y tradicionales.

2. Una reflexión antes de ignorar este nuevo fenómeno que ha influido a sectores tan potentes como el transporte, la hostelería y ha supuesto un viraje económico, debemos preparar el terreno ante estos nuevos cambios en la prestación de servicios e incluso aprovecharlo de una forma eficiente velando por los intereses de la profesión de la abogacía. Un ejemplo son las compañías de salud donde desde una Apps ya puedes ser atendido por tu médico por videollamada ¿Queremos eso? ¿Estamos preparados para ello y alcanzar ese nivel la abogacía peruana?

Las aplicaciones digitales para abogados abren el debate sobre si violan la regulación de los profesionales. Rompemos el silencio para escribir estas breves líneas porque es un tema que nos genera mucho interés.

Hace un tiempo atrás un vendedor nos llamó para abrir una cuenta en una web de abogados. Yo le dije que sí. Vamos a ver qué es.

En estos años se he visto crear marcas paraguas de abogados que contactaban a través de twitter, una oportunidad que les dieron las nuevas tecnologías de crear estudios jurídicos virtuales con una marca nacional propia, algunos con éxito otras no tanto.

Actualmente se ven servicios jurídicos commodity, webs que hacían nuestro trabajo estandarizado permitiendo al cliente rellenar sus datos, he visto cómo te recomendaban por redes sociales y como clientes llamaban porque habían leído un blog (en esto debo reconocer relativo éxito y monetización); y, por desgracia, se he visto a grandes profesionales dejando poco a poco las redes sociales: algunos desapareciendo, otros con un perfil bajo manteniendo sus blogs profesionales causados por críticas no constructivas, descalificaciones y ataques absurdos. Al parecer, ciertos perfiles son poseedores del saber jurídico universal en nuestros días.

XI.- La uberización. ¿El futuro es la uberización de un sector de la abogacía peruana?

No tenemos ni idea. Pero al igual que hoy hay gente que viaja en primera, en clase turista, en clase económica, en low cost barata o no puede viajar, entiendo razonable que un perfil de personas utilice este tipo de servicios.

Hasta ahora las webs, app de abogados que hemos visto tienen como concepto poner en contacto abogados con clientes. Por ese motivo, cobraban bien una suscripción al profesional, bien una comisión, o de alguna otra forma alternativa.

La web filtra el cliente, esa es su función, y el abogado puja por el cliente a través de unos créditos que previamente ha comprado. La plataforma no asegura el cierre del trato ni entra en pactos del pago de honorarios profesionales. El abogado solo puja por la obtención o conquista de su potencial cliente.

Estoy seguro de que a muchísimos abogados les parecerá indignante, a otros les parecerá que se denigra la profesión.

A mí me suscita enorme interés en un momento en donde el consumidor tiene la capacidad de informarse, pedir presupuestos y de obtener información de los abogados de mil maneras distintas. Normalmente este cliente suele ser persona física que desde su casa busca información legal y asesoría jurídica-legal a través de internet.

Mi experiencia es que quien utiliza estas plataformas no suele valorar el servicio que se presta y solo busca precio como un Commodity; por lo que; hay que saber a quién te diriges legalmente al momento de ofrecer y prestar los respectivos servicios legales o a dónde quieres llegar en tu oficina. Pero esa es jurídica y legalmente otra cuestión.

XII.- Llega la Uberización al sector legal

Los despachos de abogados avanzan a veces ajenos a los cambios generados por las nuevas tecnologías. Sin embargo, algunas firmas o Estudios de abogados han decidido apostar por estas ventajas digitales para rebajar los costos económicos, financieros y contables de facturación y aligerar las cargas de trabajo.

Discográficas, agencias de viajes, periódicos, taxistas. Muchos sectores han sufrido estragos a consecuencia de Internet, las aplicaciones móviles y la posibilidad de encontrar información gratuita por la que antes había que pagar altas sumas de dinero. Los ingresos se han desplomado y las viejas industrias han tenido problemas para encontrar nuevos modelos de negocio.

Hay un sector, no obstante, que ha seguido adelante como si nunca se hubiera inventado la tecnología: los servicios legales.

Los abogados siguen ofreciendo un asesoramiento personalizado con un elevado costo económico. Los socios que más ganan presiden firmas legales o Estudios jurídicos, y cobran enormes honorarios, mientras que los equipos de abogados júnior se ocupan de hacer el trabajo pesado, como buscar precedentes y redactar contratos o escritos legales.

¿Podría estar a punto de cambiar esta realidad? Muchos abogados desdeñan la idea de que su trabajo pueda llegar a ser desempeñado por una página de Internet o una simple app. Pero muchos ajenos a la profesión, y algunos que pertenecen a ella, están desarrollando las herramientas que creen que revolucionarán la práctica legal.

Existe un argumento de peso: pocas personas hoy en día pueden permitirse un abogado. El costo es prohibitivo. Si los Estudios jurídicos piensan que es oneroso, no puedo imaginar qué sucederá con los pequeños Estudios jurídicos, con los particulares y con los ciudadanos de a pie.

Los principales Estudios jurídicos de Reino Unido y de los Estados Unidos de Norteamٞérica, los mercados legales más competitivos, han incrementado ostensiblemente sus honorarios. A mediados de la década de 1980 los socios de las mayores firmas de Londres cobraban entre 190 y 220 euros por hora. En 2017, la suma alcanzaba entre 975 y 1.070 euros la hora, el rango que se prevé que rebase los 1.260 euros este año.

En los Estados Unidos de Norteamٞérica en 2016, los socios de 74 bufetes (Estudios de abogados) disfrutaron de unos beneficios individuales superiores a los 885.000 euros. En los casos de Wachtell, Lipton y Rosen & Katz, los beneficios por socio ascendieron a 4,9 millones de euros, de acuerdo con American Lawyer.

Aunque muchos ven un problema en la disparidad entre lo que ganan los grandes abogados y lo que la mayoría puede permitirse pagar, otros lo consideran una oportunidad. La profesión legal, aseguran, está lista para la innovación. Los taxistas de Londres, al igual que los abogados, están muy preparados. El conocimiento de las calles de la ciudad requiere años de experiencia. Pero la profesión de los taxistas se ha visto afectada por Uber, la aplicación que ha inundado las carreteras de conductores baratos que utilizan la navegación por satélite. Según los críticos, algo similar les ocurrirá a los abogados hoy en día sobretodo en un país como el Perú donde la profesión de abogado está completa y absolutamente demasiada saturada.

NextLaw Labs, es una empresa de tecnología legal respaldada por el Estudio de Abogados global Dentons, apoya a las start up de tecnología. Su primera inversión fue Ross Intelligence, una start up de Palo Alto lanzada hace un año por Jimoh Ovbiagele y Andrew Arruda. Ross utiliza el sistema de inteligencia artificial Watson de IBM para realizar parte de las labores de investigación desempeñadas por los abogados júnior de los Estudios Jurídicos.

Pongamos que eres una pequeña empresa, y uno de tus clientes ha quebrado sospechas que hay uno o dos casos legales que te ayudarán a recuperar lo que te deben. Mientras que un abogado tendría que buscar los precedentes, tal vez empleando una palabra clave, la herramienta de Ross Intelligence estudia miles de documentos para encontrar lo que la compañía quiere en cuestión de segundos.

El sistema Ross está en una fase inicial, como la mayoría de los productos que sus defensores esperan que transformen el negocio legal.

XIII.- Empresa de cambio hacia el modo Uber Legalitis. ¿Cómo funciona el sistema?

Es muy pronto hoy en día, Mark Harris, el consejero delegado de Axiom, que afirma ser uno de los mayores proveedores mundiales de servicios legales basados en la tecnología jurídica, entre cuyos clientes se incluyen la mitad de las compañías del FTSE 100 y el Fortune 100.

Un caso típico es el de Harris es abogado. En los años 90 trabajó para Davis Polk & Wardwell, una importante firma estadounidense, y se dio cuenta de que algo no iba bien cuando un socio le pidió que preparase la factura de un cliente. Cuando añadió las horas que había invertido, se dio cuenta de que se le pedía al cliente que pagase su salario anual completo por un mes de trabajo. Empezó a obsesionarse: ¿dónde va a parar el dinero? Aparte de los beneficios de los socios, se destinaba a las obras de arte que colgaban de las paredes del Estudio jurídico.

Los clientes no eran los únicos descontentos con la situación, explica. También lo estaban los abogados júniores. Tenían la sensación de que trabajaban mucho, cobraban poco y no se les apreciaba”, señala. En el año 2000, él y sus amigos crearon Axiom para ofrecer servicios legales más baratos a firmas legales. Eliminaron costos haciendo que los abogados trabajasen en las instalaciones de los clientes, desde casa o desde las oficinas de la compañía, similares a un almacén. Con los años, Axiom ha incrementado el uso de tecnología para dar servicio a los clientes en tiempo real y a escala global.

Algunos productos están diseñados para ayudar a los departamentos legales internos a gestionar su trabajo con más eficiencia. Riverview Law, una compañía afincada al noroeste de Inglaterra, por ejemplo; va a lanzar lo que denomina asistentes virtuales. Los abogados corporativos podrán utilizar estos sistemas para identificar, en un panel digital, las divisiones en las que se han producido los problemas, el perfil de riesgo de cualquier caso, quién trabaja en él y durante cuánto tiempo en milésimas de segundos.

Pese a estar licenciado en Derecho, Karl Chapman, el consejero delegado de Riverview, nunca ha ejercido como abogado. Asegura que le sorprende la poca información que los abogados y los departamentos legales internos tienen sobre su trabajo, desde cuánto le cuesta a su prolongación en el tiempo. La ausencia de información es realmente sorprendente. Los minoristas y otros negocios poseen datos reales sobre los que tomar decisiones a la hora de brindar asesorías legales.

La tecnología parece primitiva en comparación con lo sucedido en otras industrias. Pero los que creen en ella piensan que puede ir más allá de la digitalización de los procesos rutinarios y realizar el complejo trabajo que los abogados creen ser los únicos en el mundo que pueden desempeñar.

Entonces, ¿se aproxima el sector a su momento Uber? Algunos desdeñan la idea. La gente habla de ello desde que soy abogado, comentan los abogados que ejercen en la ciudad de Nueva York.

Aquellos que ocupan los puestos más altos de los Estudios jurídicos de mayor éxito encuentran pocos incentivos para el cambio. El sistema les ha venido bien. Como socios, distribuyen los beneficios entre ellos y tienen pocos alicientes para invertir en nuevas tecnologías legales.

Hay otras fuerzas que influyen a favor de la profesión jurídica tradicional. Desde la crisis financiera de 2007, la regulación ha aumentado. Y las compañías tienen miedo de hacer mal las cosas, por lo que siguen contratando servicios legales. Esta máxima se cumple sobre todo cuando entran en nuevos mercados transnacionales e incluso teletransfronterizos.

Pero los clientes corporativos de hoy en día están exigiendo un cambio. Por consiguiente, los costos crecientes de los servicios legales hacen el sistema insostenible. Los clientes empiezan a rebelarse y buscan nuevos productos legales que respondan de manera inmediata a sus necesidades de asesoría y consultoría legal para sus clientes.

Muchos departamentos legales de las compañías ya han reducido costos como ejemplo a empresas de telecomunicaciones, que ha negociado honorarios fijos con sus abogados, en lugar de aceptar la facturación por horas. El grupo de telecomunicaciones también ha rebajado el número de estudios de abogados que emplea de 70 a 10 por el uso de estos nuevos mecanismos legales como la uberización de los abogados y la prestación de sus servicios legales. Se cree que la tecnología puede ayudar a departamentos como el suyo a reducir aún cada vez más los costos.

Un mayor uso de la tecnología no sólo abaratará los servicios jurídicos, sino que eliminará parte de su aura de misterio. El objetivo, se señala, debería ser que las empresas y las personas realicen cada vez con mucha más frecuencia tareas legales por su cuenta. Entonces dejaría de parecer una serie de acciones que reviste en sí algo de especial al interior de los servicios legales actualmente en todo el país y al mismo tiempo en todo el orbe.

XIV.- ¿Qué significa la Uberización de la economía legal?

En un estudio sobre el tema de Uber y de los taxis tradicionales abordando el potencial problema de competencia desleal que puede generar esta plataforma. De manera diferente, les comparto algunas reflexiones sobre lo que significa el fenómeno llamado Uberización de la economía legal, explicando algunas de sus implicaciones para el mercado latinoamericano y peruano. Como se verá más adelante, hay aspectos totalmente positivos asociados a este fenómeno mientras que otros constituyen fuentes de preocupación.

Por representar un símbolo de un nuevo modelo económico, el nombre la firma Uber se prestó para crear esta expresión. Esta expresión se usa para definir los nuevos modelos de negocios en los cuales particulares pueden efectuar transacciones económicas vía plataformas accesibles desde aplicaciones que se encuentran en sus celulares inteligentes o en sus computadores. Además de Uber, los últimos años han experimentado una explosión de oferta de plataformas que van desde el alojamiento con AirBnB hasta plataformas de intermediación financiera, otras dedicadas a los servicios domésticos, a los servicios jurídicos, etc.

Sin duda, el éxito de estas plataformas se explica porque crean valor, por lo menos para sus usuarios (veremos más adelante que igualmente pueden, en algunos casos, generar efectos externos no siempre positivos). La creación de valor se debe a una distribución de capacidad de producción entre un número siempre más importante de usuarios, lo que llamamos efectos de redes, por un lado, y por el otro, la creación de valor se da por el hecho de que la plataforma virtual que logra crear un colectivo de abogados uberizados logra satisfacer las demandas de los consumidores de servicios legales que son cada vez más sofisticadas. Las firmas que operan con los modelos de producción más tradicionales se enfrentan de manera inevitable a la elección entre cuidar a sus clientes vía un proceso costoso de personalización del producto, lo cual implica un tamaño de producción limitado, o al contrario producir a gran escala bienes o servicios más económicos por el proceso de estandarización usado, pero frustrando a sus clientes por la falta de personalización. Las tecnologías numéricas permiten romper este balance histórico agrupando en una misma plataforma a millones de individuos, lo que permite llegar a un proceso de personalización a gran escala; pero a corto plazo.

Como estas plataformas tienden a revolucionar muchos sectores como es actualmente el sector de los servicios legales. La Uberización es la idea que uno se despierta por la mañana descubriendo que su trabajo ha desaparecido. Los optimistas invocan entonces el fenómeno de destrucción creativa a la Schumpeter, mientras que los más recalcitrantes, o los que ya están afectados por este fenómeno en sus sectores respectivos, hablan más bien de disrupción creativa.

Para relativizar las palabras es cierto que muchos sectores pueden pasar por cambios drásticos generados por estas nuevas tecnologías, pero lo simpático de este fenómeno de Uberización es que estas plataformas han empezado por atacar algunos sectores protegidos donde los consumidores y usuarios han acumulado una frustración durante varias décadas, a menudo con la impresión de que el precio se encuentra artificialmente desconectado de la calidad del servicio legal ofrecido, o que ninguna innovación ha permitido mejorar la calidad. En efecto, mirando de cerca, uno se da cuenta que muchos sectores de la economía presentan barreras a la entrada, las cuales tienden a suavizar la competencia entre las empresas que operan en estos mercados.

Dicho eso, no estamos proponiendo quitar todas las barreras de entrada o eliminar todas las reglamentaciones que regulan los sectores protegidos. Algunas de ellas son claramente necesarias y protegen a los consumidores. Otras, al contrario, son el resultado de actividades de lobby por parte de las empresas que operan en estos sectores legales con el objetivo de acumular rentas. Seguramente uno de los aspectos más complicados relacionado con este fenómeno de la uberización es que estas plataformas tienden a introducirse en las zonas grises de las reglamentaciones sin distinguir lo bueno de lo malo de estas. Sin duda, el éxito de Uber en el mundo se explica por ser una respuesta a una regulación inadecuada de los mercados del transporte público y ahora de los servicios legales que han invadido dicho mecanismo de trabajo legal, pero igual eso no significa que todos los puntos que componen la reglamentación de los taxis sean injustificados o se deban eliminar por un lado y que en el ámbito del derecho se deba proceder inmediatamente a ser debida y minuciosamente regulados.

Además de los sectores dedicados a los servicios domésticos, sin sorpresa, observamos que los servicios jurídicos como los que prestan tradicionalmente los abogados y los notarios ya comienzan a ser ofrecidos en ciertas plataformas on line. En Europa o en los Estados Unidos de Norteamérica se pueden diligenciar algunos datos básicos y los usuarios reciben por correo electrónico un borrador de un testamento por ejemplo en cuestión de horas. El sector del alojamiento se ha transformado completamente con la entrada de plataformas tales como AirBnB y el sector salud ya está a la vista de nuevas plataformas.

A continuación, traemos a colación las transformaciones que puede experimentar el sector financiero en con estas nuevas tendencias de plataformas. Para terminar en el sector financiero, los pagos por teléfonos inteligentes están tomando cada vez más fuerza, lo que puede transformar de manera radical la industria del sector bancario. La información y el contacto con los clientes siendo la clave para medir de manera adecuada los riesgos, las plataformas que desarrollan pagos en línea van acumulando y quitando una valiosa información a los bancos que les permitirá competir con ellos en un futuro muy cercano.

Por la experiencia reciente en el Perú en cuanto a esquemas de pirámides financieras, se recomienda obviamente someter a estos nuevos actores a reglas prudenciales muy rigurosas; sin embargo, la Superintendencia Banca y Seguros tendrá también que adaptarse a la llegada de estos nuevos operadores y actuar con rapidez y en ese caso ahí intervienen los abogados Uber como parte del mercado legal de trabajo.

Otra manera para entender el modelo de negocio de estas plataformas es fijarse en la razón capital-trabajo y compararla con la de las empresas tradicionales. Estas plataformas se caracterizan por tener muy pocos trabajadores, lo que obviamente hace parte de la estrategia para disminuir los costos y competir de manera más agresiva. Para fijar ideas, a pesar de que AirBnB y el grupo Accor ofrecen ambos servicios de alojamiento y que ambos negocios están valorados en 13 mil millones de dólares, AirBnB emplea 300 veces menos empleados que el grupo Accor, y además no es dueño de ninguna habitación. Cifras de una magnitud similar se pueden observar entre las agencias tradicionales que ofrecen alquiler de carros y las nuevas plataformas que han entrado a competir en este mercado. Todo ese modelo se espera que pueda repercutir en el mundo de las prestaciones de los servicios legales en todo el mundo incluido el Perú de manera progresiva e inmediata.

Para llegar a estas razones capital/trabajo tan altas, el modelo de muchas plataformas consiste en minimizar el número de empleados propios. La implementación de esta estrategia se hace siguiendo el modelo de intermediación en el cual las plataformas contratan por ejemplo a abogados independientes que ofrecen los servicios demandados por los usuarios o clientes legales de estas plataformas. Esta forma de contratación se ha denominado on demand job y ofrece una increíble flexibilidad a estas plataformas para incurrir en muy bajos costos fijos a corto plazo.

El desarrollo y la expansión de esta modalidad de contratación implican transformaciones profundas en los mercados laborales. Si bien este tipo de contratación puede ser adecuada cuando la gente que ofrece sus servicios a una plataforma lo hace como actividad económica secundaria, puede resultar mucho más precario para la gente que trabaja de manera exclusiva para ella. Usando el sistema de evaluaciones de los servicios legales al cual colaboran los usuarios, las plataformas ponen a competir a trabajadores abogados independientes y logran extraerles más excedentes que en una relación laboral normal y tradicional.

Como en cualquier cambio drástico, eso conviene a algunos tipos de trabajadores, los más exitosos y los que necesitan flexibilidad en su vida profesional, pero la inestabilidad económica que genera puede afectar a muchos trabajadores jurídicos legales hoy en día. Hasta The Economist, revista reputada de inclinación liberal, menciona que esta forma de contratación se puede comparar al mercado de los estibadores en el siglo XIX esperando en los puertos que alguien los contratara. Mejor dicho, en contraparte de una mayor flexibilidad, este cambio en las relaciones laborales consiste en transferir gran parte del riesgo hacía los trabajadores, con toda la inestabilidad económica y legal que eso implica.

Esta nueva forma de contratación tiene también consecuencias para el financiamiento de los modelos de protección social. El modelo de protección social de los países europeos se encuentra bastante a salvo de los riesgos que representa esta modalidad de contratación de las plataformas por su característica de universalidad en cobertura, en contraste, este cambio tiene consecuencias más serías en los Estados Unidos de Norteamérica, donde las coberturas están más ligadas al mercado laboral. Seguramente no es totalmente fortuito que en su momento el candidato Jebb Bush en su campaña para las primarias del partido republicano se haya convertido en el gran defensor de la causa de Uber, pues la Uberización del mercado laboral es una manera de atacar el modelo de protección social que tanto rechazan los miembros del partido republicano en los Estados Unidos de Norteamérica.

En los países emergentes o en desarrollo como el Perú que se caracterizan por altos niveles de informalidad en su mercado laboral, es difícil saber si este tipo de contratación sería algo deseable o no. Por un lado, toda la precariedad que acabo de mencionar se aplicaría. Por el otro lado, si en la industria de los servicios legales, estas plataformas logran formalizar trabajos que ya son precarios por pertenecer al sector informal legal, se puede ver como una primera etapa en un proceso de formalización. Si, al contrario, los trabajadores del sector informal jurídico-legal siguen en la informalidad, pero se desarrollan siempre más contratos de trabajadores independientes para los trabajadores que son actualmente empleados de sus empresas: Estudios jurídicos, se vería como una suerte de retroceso el modelo impuesto por estas plataformas virtuales legales.

En los sectores en los cuales ya entraron estas plataformas, estos nuevos actores se pueden ver como los partidores de rentas, lo que los hace simpáticos a primera vista. No obstante, uno no puede perder de vista que estas plataformas se convierten a su vez en monstruos por su tamaño y pueden terminar en futuros cuasimonopolios. De hecho, por el número limitado de aplicaciones que podemos manejar ni aguantar en nuestros modelos de negocio de las pequeñas plataformas consiste en la actualidad en hacerse comprar por las plataformas grandes. Este fenómeno que estamos observando implica que la competencia en la industria numérica parece tener sus límites. Uno se puede preguntar entonces si la competencia que ha traído estas plataformas a nombre del bienestar de los consumidores, eliminando o reduciendo las rentas de los actores tradicionales en las formas legales de presar servicios jurídicos cualquiera sea su naturaleza, no termina creando otras rentas para estos nuevos actores, los cuales benefician de barreras de entrada espontaneas por los efectos de redes que han logrado crear. Actualmente la lógica de nuestras economías capitalistas como la peruana consiste en justificar todas las ganancias de eficiencia, las cuales pueden ser dolorosas, a nombre del sagrado bienestar de los consumidores y usuarios de los servicios legales en el país. Pero como somos a la vez trabajadores y consumidores-usuarios, es legítimo preguntarse ¿hasta qué nivel de precariedad debemos llegar en el mercado laboral a nombre del consumo? para ver la opción o la posibilidad de dar un rápido inicio al proceso de Uberización de la abogacía en el Perú en el marco del sistema normativo de relaciones laborales nacionales.

XV.- Conclusiones

  1. En primer lugar; no es para todos. Las principales motivaciones de quienes crean un modelo de negocio así son: apostar por lo social y generar economías más justas, conscientes y cercanas a las personas. Lo que nos muestra que cada vez encontraremos más modelos así en las actividades que hacemos a diario como lo constituyen actualmente los servicios legales.
  2. En los países emergentes o en desarrollo como el Perú que se caracterizan por altos niveles de informalidad en su mercado laboral legal, es difícil saber si este tipo de contratación sería algo deseable o no.
  3. Por un lado, toda la precariedad que se acaba de mencionar se aplicaría en la industria de los servicios legales, estas plataformas logran formalizar trabajos que ya son precarios por pertenecer al sector informal jurídico – legal, se puede ver como una primera etapa en un proceso de formalización.
  4. Si, al contrario, los trabajadores del sector informal siguen en la informalidad paralegal, pero se desarrollan siempre más contratos de trabajadores independientes para los trabajadores que son actualmente empleados de sus empresas, se vería como una suerte de retroceso el modelo impuesto por estas plataformas virtuales de hoy en día.
  5. Al final, todo negocio debe cubrir una necesidad constante, tener un mercado y generar liquidez, sin embargo, no todos los negocios pueden ser uberizados y habríamos que analizar hasta qué punto el mercado legal peruano pueda adoptar y soportar dicho formato o esta nueva modalidad de brindar servicios legales a los clientes nacionales y extranjeros afincados en todo el territorio nacional.

[1] Jorge Luis Mayor Sánchez. Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Estudios de Maestría en Derecho Procesal por la Escuela de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Estudios de Maestría en Política Jurisdiccional por la Escuela de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Estudios de Maestría en Derecho de la Empresa con mención en Gestión Empresarial por la Escuela de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Estudios de Doctorado en Derecho del Trabajo por la Universidad de Salamanca – España. Diplomado en Estudios Avanzados en Derecho del Trabajo por la Universidad de Salamanca – España. Diplomado en Estudios Superiores en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social por la Universidad de Salamanca – España.  Email: [email protected] .