¿En qué consiste la prueba suficiente? [Recurso de Nulidad N° 1499-2018, Lima Norte]

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¿En qué consiste la prueba suficiente?

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RECURSO DE NULIDAD N.º 1499-2018 / LIMA NORTE

PRUEBA SUFICIENTE  

Sumilla. El condenado a nivel policial y en presencia del fiscal, reconoció los hechos imputados, por lo que, conforme al párrafo tercero, artículo 72, del Código de Procedimientos Penales, su versión tiene valor probatorio. Además, se ha corroborado con las manifestaciones de las empleadas de la empresa, Nelva Irene Martínez Galarza y Jacqueline Rosa Obregón Huiza.

Lima, veintiséis de marzo de dos mil diecinueve  

VISTO: el recurso de nulidad interpuesto por la

defensa del sentenciado JEHIEL OSHIRO GÓNGORA, contra la resolución del treinta  de mayo de dos mil dieciocho (foja 335), emitida por la Segunda Sala Penal  para Procesos de Reos en Cárcel de la Corte Superior de Justicia de Lima  Norte, que lo condenó como autor del delito contra el patrimonio, en la  modalidad de robo con agravantes, en perjuicio de la empresa Inversiones y  Representaciones S. A. C., como tal se le impuso doce años de pena privativa  de libertad efectiva; y al pago de ocho mil soles por concepto de reparación  civil, sin perjuicio de restituir la suma apropiada de cuarenta y un mil trescientos  cincuenta y nueve soles con setenta céntimos a favor de la empresa  agraviada. De conformidad con el fiscal supremo en lo penal.  

Intervino como ponente la jueza suprema CASTAÑEDA OTSU.

CONSIDERANDO

AGRAVIOS EXPUESTOS EN EL RECURSO DE NULIDAD

PRIMERO. La defensa técnica del condenado JEHIEL OSHIRO GÓNGORA, en su  recurso de nulidad formalizado (foja 364), solicitó que se declare nula la  sentencia, con base en los siguientes agravios:  

1.1. Los principales medios probatorios con los que se le condenó no se  actuaron en juicio oral, pues son actos de investigación que son cuestionables.  Así, en la audiencia de visualización de video, las empleadas de la empresa  agraviada –Jacqueline Rosa Obregón Huiza y Nelva Irene Martínez Galarza– se  refirieron a las prendas de vestir de las personas que observaron en el video,  mas no señalaron sus características físicas; en ese contexto identificaron a  una persona con gorra celeste y casaca oscura, con un morral del cual sacó  un arma de fuego (morral que lo entregó a otro compañero), quién  aparentemente sería el recurrente Jehiel Oshiro Góngora. Sin embargo, se  debe analizar sus versiones, emitidas ante los efectivos policiales, así como la  testimonial del gerente de la empresa, Joee Kibe Díaz Pinedo, quién dijo que  se encontraba en el primer piso y el robo fue en el segundo, y en el video solo  vio a dos personas con los rostros cubiertos.  

1.2. En el acta de reconocimiento físico, realizado por la testigo Jacqueline  Rosa Obregón Huiza, se consignó como características: tez trigueña, cicatrices  en el rostro y también la vestimenta. En este tipo de diligencia no es objeto  material la descripción de la ropa, sino el reconocimiento físico de la persona.  Además, el recurrente no es de tez trigueña ni tiene cicatrices en el rostro.  

1.3. Si bien, en su manifestación policial, afirmó que en el video aparece  con su amigo Chala, en sede judicial negó su participación en los hechos. Esta  manifestación no es un acto de prueba, sino de investigación. En todo caso,  debió analizarse las dos versiones y definir cuál tiene mayor grado de  credibilidad con base en otros elementos periféricos de corroboración.

1.4. Se afectó la debida motivación de las resoluciones judiciales, ya que la  Sala Superior, no expuso las razones por las cuales consideró que la versión dada por el recurrente a nivel instructivo (en el que niega los hechos) no es  creíble.

1.5. No se valoró las testimoniales vertidas en el juicio oral: i) del gerente de  la empresa agraviada, quién no se percató de las características físicas, pues  tenían los rostros cubiertos; y ii) del policía Richard Murillo Valle, quién indicó  que no podía reconocer a los sujetos, ya que llegó con posterioridad al lugar  de los hechos.

IMPUTACIÓN FÁCTICA

SEGUNDO. Se atribuyó a Jehiel Oshiro Góngora, que el dos de agosto de dos  mil quince, aproximadamente a las diecinueve horas con cuarenta y cinco  minutos, conjuntamente con otra persona aún no identificada, conocida  como Chala, ingresaron al local de la empresa Inversiones Lucero S. A. C. (en  el segundo piso del inmueble ubicado en la avenida Juan Lecaros N.° 100,  distrito de Puente Piedra), llevando el recurrente en su hombro una mochila  tipo morral de color blanco.  

Dentro del establecimiento, se dirigieron a la caja registradora, que en esos  momentos atendía Nelva Irene Martínez Galarza. El procesado sacó un arma  de fuego del morral y entregó dicho morral a su compañero Chala, quién saltó  el módulo de atención, llegó a la caja y sustrajo el dinero en efectivo producto  de la venta de dos días; mientras tanto, el procesado amenazaba con el arma  de fuego a los clientes y a los trabajadores. Posteriormente, después de  apoderarse del dinero de la empresa agraviada, ambos sujetos se dieron a la  fuga.

(…)

Descargue la resolución completa aquí: