Las características del derecho de propiedad [Bien Explicado]

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El derecho de propiedad es un área del derecho que otorga capacidad jurídica a los propietarios. Pero cuál es su definición y características. En esta nota, te lo explicamos.

¿Qué es el derecho de propiedad?

El derecho de propiedad o dominio de propiedad es el poder total frente a otras personas sobre un bien, como una vivienda, terreno o lote. El “propietario” tiene el derecho de disponer, usar o disfrutar del bien, sin más limitaciones que las que imponga la ley.

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Características del derecho de propiedad

La propiedad presenta las siguientes características: 

1. Derecho real 

Es el principal derecho real frente a los demás. Es el derecho real por excelencia. El más completo y amplio de todos, plena in re potesta.

La propiedad es un derecho real típico, el primero de todos, aunque cronológicamente, como hemos indicado, surgió primero la posesión. La propiedad se vincula con la posesión como factum. La posesión es el contenido económico de la propiedad, es lo que permite el pleno ejercicio de sus facultades.

2. Exclusiva 

También denominada excluyente. Dos personas no pueden tener en el todo el dominio de una cosa. Esta característica se da en razón de que un bien solo puede pertenecer exclusiva y simultáneamente a una sola persona. Los terceros no pueden ejercer dominios que no le corresponden. 

El titular está investido del derecho de exclusión de terceros sobre el respectivo derecho o sobre sus distintas formas de uso o explotación. Es el contenido negativo de la propiedad. La regla es que sea el propietario quien usa el bien (núcleo positivo) y pueda excluir a terceros del contacto con el mismo (núcleo negativo); la excepción es que el tercero se beneficie de un bien que no es suyo o pueda entrar en contacto con él. Con base en el interés social del dominio, son tres las excepciones al carácter de exclusivo: 

• El derecho de uso inocuo: es obtener provecho de una cosa ajena sin afectarla. 

• El derecho de acceso forzoso (o coactivo): es el derecho de paso transitorio a una propiedad ajena.

• El principio de un mal menor: se puede aprovechar de una cosa ajena para salvar un bien de mayor valor que el daño que pueda causar un peligro inminente. Es exclusivo, no in toto. 

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3. Absoluta 

Algunos la llaman ilimitada, indeterminada o soberana. Esta característica debe ser entendida no en el sentido literal de la palabra –absoluto–, sino como aquello que permite: 

a) Un señorío pleno sobre el bien 

El titular goza de “todos” los atributos sobre el bien, el summun facultatis: usar, disfrutar, disponer y reivindicar, lo que hace de la propiedad un derecho pleno, a diferencia de los derechos reales desmembrados, en los que se ejerce solo un señorío parcial sobre la cosa. La propiedad es el único derecho real que atribuye al titular todas las facultades sobre el bien, summun in re potestad.

b) Lo absoluto determina su carácter erga omnes (oponible a terceros) y el ius persequendi (perseguir el bien dónde y con quién esté). 

Es un derecho oponible a terceros. Todos deben respetar la propiedad, correspondiéndole al propietario accionar la defensa de sus intereses. Contiene un aspecto personal, de relación del sujeto con el objeto, lo cual permite ejercer el ius prohibiendi, limitando que terceros ejerzan sobre la cosa actos no deseados por el titular. 

Sin embargo, también se argumenta que la propiedad es un derecho relativo, así como el resto de derechos. La propiedad puede limitarse (contenido negativo), por ejemplo, a través del 

Interés social: Frente a esto, hay quienes sostienen que se trata de un derecho limitado o restringido, subordinado siempre al interés social.

– Abuso del derecho: El derecho de propiedad debe ser usado midiendo el derecho de los demás, lo que se conoce como el principio de normalidad del ejercicio de los derechos, se descarta el carácter arbitrario y autoritario de la propiedad. 

4. Inviolable 

El derecho de propiedad es inviolable (art. 70 Constitución). Ergo, no puede ser quebrantada, vulnerada o infringida en sus aspectos de uso, goce y disposición. Su inviolabilidad es para todos, sea el Estado, terceros o acreedores, constituyéndose así en una garantía de indemnidad. 

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Entonces, dicha inviolabilidad significa que ni el Estado ni los particulares pueden dañarla, turbarla, desconocerla o desintegrarla, ya que esto configuraría una anulación o alteración del derecho de propiedad. En síntesis, la propiedad se presume libre; cualquier derecho real o personal que constriñe la propiedad debe ser probado, y en su contenido, duración y ejercicio se presume de la forma y modo menos gravoso para la propiedad.

5. Interés social 

Conocido también como la función social. Tiene como sustento la teoría social (san Agustín, santo Tomás). Esta característica fue reconocida por la Constitución de Weimar (1919) y por la encíclica Populorum Progressio del papa Pablo VI (1967). Debe determinarse el papel, el uso y la utilidad a la propiedad. Es el fin de la propiedad, lo que se conoce también como funcionalización.

La propiedad “tiene” y “cumple” una función social: esto es, no es un derecho que pueda construirse como si estuviera en juego solamente el interés de un individuo propietario como si la única “ley” que rige la utilización de los bienes fuera el bienestar del propietario. En suma, no es –como acostumbra a decirse– un derecho “egoísta”. El artículo 42 de la Constitución Política italiana de 1947 disponía que: “La propiedad privada es reconocida y garantizada por la ley, que determinará los modos de adquisición, de disfrute y sus límites, con el fin de asegurar una función social y de hacerla accesible para todos”. 

6. Perpetua 

Semel dominus, semper dominus; una vez dueño, siempre dueño. A diferencia de la vida del hombre, la propiedad no es temporal. Su duración es ilimitada, se goza in límine tempore, per saecula saeculorum. Muerto el dominus, la propiedad se transfiere mortis causae e ipso iure vía sucesoria a los herederos, principio de saisine (art. 660), la herencia perpetúa la propiedad. La vigencia de la propiedad depende de la existencia del bien, no de la vida del dominus. Como derecho real principal, la propiedad es imperecedera, perenne, eterna. La perpetuidad tiene dos connotaciones: 

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– Ilimitación en el tiempo: no tiene límite temporal, subsiste indefinidamente en tanto no se extinga la cosa. 

– Inextinguibilidad por el no uso: lo cual es característico de los derechos reales de la cosa propia, a diferencia de los derechos reales de la cosa ajena que se extinguen por el no uso. La excepción a esta característica es la usucapión, que implica la pérdida del dominio por el transcurso del tiempo cuando el bien es poseído por un tercero. 

Una persona puede dejar de poseer la cosa por muy largo tiempo, incluso un plazo mayor del necesario para la prescripción sea por su voluntad, por imposibilidad o contra su voluntad, pero mientras otra persona no haya adquirido por prescripción, seguirá siendo propietario. Finalmente, por excepción, la propiedad es revocable y se configura cuando, en el título de constitución por su propia naturaleza o por la voluntad del agente o de las partes, se pacta una condición resolutoria, además de los casos de pacto retroventa, ello determina que la propiedad sea resoluble. Solo en algunos casos la propiedad es temporal, como el derecho de autor (solo setenta años contados desde el fallecimiento del autor).

7. Abstracción 

En razón de que el poder del titular es independiente de las facultades que integran su contenido, puede extraerse una facultad sin que la propiedad se desnaturalice. 

8. Elasticidad Expandible o plástica

La propiedad confiere el atributo de elasticidad dentro de un contenido que se expande entre el mínimo y el máximo. Elástica, a partir de su vocación de plenitud, la propiedad tiene el poder de contraerse y expandirse, al concurrir con otros derechos reales de inferior jerarquía sin que ello afecte la calidad de propietario. Por citar un caso, el usufructo la contrae. El usufructuario adquiere las facultades de uso y disfrute y el propietario pasa a ser un nudo propietario (desnudo); luego, cuando se extingue el usufructo, la propiedad se expande, regresando el uso y disfrute al propietario (vestido). Al cesar el derecho real de disfrute sobre la propiedad, esta (re)adquiere su dimensión original, su plenitud, el dominio completo –alodialidad– pasa a ser, nuevamente, una propiedad plena con todos sus atributos.  

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