RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL: ¿GASTO DEDUCIBLE O LIBERALIDAD?

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Autor: Roberto Florian Curasi Cutipa

 

  1. Introducción

El presente artículo tiene por finalidad realizar un análisis jurídico de los Gastos de Responsabilidad Social, y de esta forma, establecer si dichas erogaciones resultan deducibles para determinar la renta empresarial o son liberalidades de las empresas.

Asimismo, se debe partir de la premisa que la Responsabilidad Social Empresarial no solo incide en el actuar de las empresas, sino, que por su propia naturaleza social, afecta también el desarrollo de las comunidades en las cuales se efectúa la actividad empresarial, y por tanto, corresponde a la ciencia jurídica regular dicho aspecto.

Lo precedentemente señalado se evidencia, cuando las empresas, específicamente las del sector minero, en el marco de las constantes convulsiones sociales que se suscitan en los últimos años en nuestro país, muestren interés en realizar Gastos de Responsabilidad Social con el objetivo de acercarse a su entorno y evitar contingencias que obstaculicen la realización de sus actividades empresariales.

En ese sentido, el presente trabajo abordará la referida problemática desde la perspectiva tributaria, dado el impacto de la actividad empresarial, que busca la obtención de mayores ganancias y bajos costos, pero brindándole un enfoque objetivo y necesario, pues esta figura podría prestarse a la deducción de erogaciones disfrazadas de causalidad, si es que no se demuestra su vinculación con el mantenimiento de la fuente.

Cabe precisar que la doctrina nacional no ha abordado a profundidad esta problemática y los pronunciamientos del Tribunal Fiscal así como los criterios adoptados por la Administración Tributario al respecto resultan aún nebulosos.

Por tal motivo, el presente artículo contribuirá a desarrollar con mayor amplitud la Responsabilidad Social Empresarial y otorgar, de este modo, mayores luces para la consecución de la seguridad jurídica y predictibilidad, lo que ayudará en la toma de decisiones empresariales al deducir gastos por tal concepto.

Por cuestiones didácticas el presente trabajo se estructurará de la siguiente manera:

  • En el primer capítulo se abordará el principio de causalidad, que está recogido en el artículo 37º de la Ley de Impuesto a la Renta (en adelante LIR), y establece que los gastos que realicen las empresa para que sean deducibles debe tener una relación causal directa o indirecta con la producción de renta gravable o con el mantenimiento de la fuente productora de renta. Asimismo, se desarrollará los criterios de razonabilidad, proporcionalidad y normalidad que están vinculado al mencionado principio.
  • En el segundo capítulo se desarrollará el concepto de la Responsabilidad Social Empresarial (en adelante RSE), es decir, determinar qué se debe entender por esta denominación, si tiene una definición jurídica, si no lo tuviera qué problemas genera en el ámbito tributario. Asimismo, señalaremos cuál es la posición del Tribunal Constitucional al respeto.
  • En el tercer y último capítulo se analizará si los gastos de responsabilidad social son liberalidades por parte de las empresas o son gastos deducibles para determinar la renta empresarial, al respecto, debemos manifestar a priori que nuestra posición se inclina a que dichas erogaciones realizadas por las empresas, deben ser deducibles para determinar la renta empresarial, porque dichos gastos se realizan con la finalidad de mantener la fuente productora de renta o de generar renta gravada, en ese sentido; estaría cumplimiento con el principio de causalidad que está recogido en el artículo 37º de la LIR.

  1. Aspectos Generales

Palabras claves: Responsabilidad Social, Principio de Causalidad, Gasto, Liberalidad, Renta Empresarial.

Problemática actual: Las constantes convulsiones sociales que se vienen suscitando en los últimos años en nuestro país, especialmente en el interior del país, han generado que las empresas, específicamente las del sector minero, muestren interés en realizar Gastos de Responsabilidad Social con el objetivo de acercarse a su entorno y evitar contingencias en sus actividades empresariales; sin embargo, dichos gastos vienen siendo reparados por la Administración Tributaria (SUNAT), alegando que son liberalidades. Asimismo, en la medida  que no existe una posición uniforme, tanto en la Doctrina, el Tribunal Fiscal y la Administración Tributaria, respecto del tema es pertinente señalar que el tema es controversial.

Objetivo: El objetivo del presente artículo, es realizar un análisis jurídico de los gastos de responsabilidad social, así como la viabilidad de la deducción del mencionado gasto para determinar la renta empresarial.

  • El Principio de Causalidad y los criterios de Razonabilidad, Proporcionalidad, Normalidad

III.1 El Principio de Causalidad

El principio de causalidad, está  recogido en el artículo 37° de la LIR en donde se enumeran una lista de gastos deducibles para determinar la renta neta empresarial; por otro lado, en el Art. 44° de la mencionada Ley se describen los gastos que no se consideran deducibles para el cálculo de la renta neta imponible. A diferencia de los gastos del Art. 37°, los cuales son numerus apertus debido al Principio de Causalidad, en el Art. 44° no ocurre lo mismo, sino en sentido contrario la lista contenida en éste dispositivo es numerus clausus, es decir su regulación tiene carácter taxativo.

Con relación a la aplicación del mencionado principio se pueden presentar dos concepciones:

III.1.1. Concepción restrictiva del principio de causalidad

Bajo esta concepción se permite la deducción de los gastos que tengan la característica de necesarios e indispensables para poder producir la renta y/o también mantener la fuente generadora, es decir, se entienden por gastos necesarios aquellos desembolsos estrictamente indispensables.

Al respecto, GARCÍA MULLÍN[1] señala lo siguiente: “En forma genérica, se puede afirmar que todas las deducciones están en principio regidas por el principio de causalidad, o sea que sólo son admisibles aquellas que guarden una relación causal directa con la generación de la renta o con el mantenimiento de la fuente en condiciones de productividad”.

III.1.2.Concepción amplia del principio de causalidad

Se permite la deducción de todos aquellos gastos necesarios para producir y/o mantener la fuente generadora de renta, tomando en cuenta adicionalmente la totalidad de desembolsos que puedan contribuir de manera indirecta a la generación de renta.

Al respecto, JORGE PICÓN[2] señala: “(…)que este principio no se considerará incumplido con la falta de consecución del efecto buscado con el gasto o costo, es decir, se considerará que un gasto cumplirá con el principio de causalidad, aun cuando no se logre la generación de la renta”.

Coincidimos con la postura del autor antes citado, pues creemos que el gasto puede ser potencial, es decir, por más que no se efectivice la producción de renta, dicha erogación tenía la finalidad de generar más renta gravada, por ende, podrá ser deducible para determinar la renta empresarial.

En esa orden de ideas, ALVA MATEUCCI estable que: “el gasto incurrido debe ser necesario para producir o mantener la fuente productora de renta, quizás esta sea la manifestación más clara sobre el principio de causalidad”[3]. Al respecto también, debemos manifestar nuestro total acuerdo con el autor citado, debido a que los gastos en que incurran las empresas deben ser necesarios para producir y/o mantener la fuente productora de renta.

Asimismo el mencionado autor respecto del tema añade lo siguiente: “de acuerdo al presente principio, corresponde deducir como gasto todos aquellos que se encuentren debidamente documentados de acuerdo a la norma del impuesto a la renta, los mismos que permitirán establecer la relación del gasto necesario para la generación de la renta o al mantenimiento de la fuente generadora de la renta[4]”.

Consideramos correcto lo que afirma el autor, pues los gastos que se pretendan deducir para determinar la renta empresarial deben estar debidamente documentados para de esa manera probar la fehaciencia del gasto incurrido por la empresa.

Al respecto el Tribunal Fiscal mediante RTF Nº 5732-1-2005 ha establecido el siguiente criterio: “Para deducir gastos, no basta con acreditar que se cuenta con comprobantes de pago que respaldan las operaciones realizadas, ni con el registro contable de las mismas, sino que se debe mostrar que estas operaciones se han realizado. Para observar la fehaciencia de las operaciones, la Administración debe investigar todas las circunstancias del caso, actuando los medios probatorios pertinentes siempre que sean permitidos en el ordenamiento tributario valorando en forma conjunta y con apreciación razonada”.

Respecto del punto el Tribunal Fiscal mediante la RTF N° 11213-2-2008 agrega lo siguiente: el contribuyente está obligado a acreditar la fehaciencia del gasto presentado, por ejemplo, la documentación referida a las negociaciones, acuerdos, contratos, ejecución, valoración, culminación, y conformidad de los servicios recibidos con la respectiva constancia de recepción”.

Siguiendo el análisis del principio de causalidad MORALES MEJIA[5], opina que serán deducibles: “los gastos que guardan relación causal directa con la generación o con el mantenimiento de la fuente en condiciones de productividad, en la medida que el gasto no se encuentre limitado o prohibido por la norma tributaria”.

Asimismo, PICÓN GONZALES[6], señala lo siguiente respecto del principio de causalidad: “la relación existente entre un hecho (egreso, gasto o costo) y su efecto deseado o finalidad (generación de rentas gravadas o el mantenimiento de la fuente).”

Por último, el Tribunal Fiscal mediante diversa jurisprudencia ha establecido similar criterio al de los autores antes señalados, de entre los cuales podemos citar los siguientes:

RTF Nº 1704-4-2003: “Que un gasto para ser deducible para efectos del Impuesto a la Renta, debe guardar una relación causal con la generación de la Renta, en consecuencia, aquellos gastos que no tengan relación causal con la renta obtenida, no pueden incidir en la determinación del tributo”.

RTF Nº 04807-1-2006: “Que a tenor de lo establecido por la Ley del Impuesto a la Renta, para que un gasto sea deducible debe existir una relación de causalidad con la actividad realizada, asimismo, el principio de causalidad es la relación de necesidad que debe establecerse entre los gastos y la generación de renta o el mantenimiento de la fuente, noción que en nuestra legislación es de carácter amplio pues se permite la sustracción de erogaciones que no guardan dicha relación de manera directa.

Cabe indicar que pronunciamientos similares han sido desarrollados en las RTF’s Nº 16591-3-2010, Nº 17880-10-2011, y Nº 1275-2-2004.

De conformidad a los precedentes jurisprudenciales antes reseñados, debe primar la interpretación amplia del principio de causalidad, en la medida en que la deducibilidad del gasto por Responsabilidad Social, a priori, se presenta como una erogación no vinculada directamente con el mantenimiento de la fuente productora, que sin embargo a nuestro parecer se presenta como un gasto a ser deducido.

Recapitulando lo señalado en el presente acápite de nuestro trabajo, es pertinente resumir las conclusiones a las que se ha arribado:

El principio de causalidad, consiste en una relación causal directa o indirecta entre el gasto incurrido por la empresa y la producción renta gravable o con el mantenimiento de la fuente productora de dicha renta. Por ende, es correcto afirmar que un gasto será deducible en la medida que exista la relación ´que desarrolla el principio antes referido.

El criterio adoptado por el Tribunal Fiscal, acerca de la interpretación amplia que se le debe otorgar a los supuestos en los cuales se deba de aplicar el principio de causalidad, es el correcto, puesto que postular lo contrario, deviene en la legitimación de las actuaciones desproporcionales que la Administración Tributaria viene realizando para la determinación de la base imponible del impuesto, cuando en la práctica acota deducciones en función a criterios restrictivos del Principio de Causalidad.

Es importancia vincular a la deducción de gastos sobre la base del principio de causalidad, los medios probatorios que sustenten la fehaciencia de la operación causal de que se trate, pues no basta con que se cuente con un comprobante de pago para demostrar la realidad de una transacción, sino que ésta a su vez deberá acreditarse con documentación adicional que sustente  tal situación.

III.2 Criterio de Normalidad

 

Sobre este punto es conveniente citar a la definición que presenta Durán Rojo[7]: “En buena cuenta, se trata de un criterio de medición cualitativo del gasto, que alude a que este debe ser en sustancia destinado al objetivo de obtención de beneficios de la empresa”.

En ese sentido, el criterio de normalidad establece que podrán ser deducidos aquellas adquisiciones que resulten coherentes con la actividad  del contribuyente, contrario sensu aquellas que no guarden relación alguna no podrán ser deducidas.

Básicamente, lo que el criterio bajo análisis dispone, es que los egresos en que incurra la empresa debe guardar una congruencia sustancial con la normalidad de las operaciones que ésta realiza, y dicha normalidad variara en función al giro del negocio que desarrolle la empresa bajo análisis, puesto que es evidente que algunas erogaciones, que pueden resultar normales para una empresa, pueden no serlo para otras.

III.3. Criterio de Razonabilidad

Acerca de este criterio MORALES MEJÍA[8] ha señalado que: “debe existir una relación razonable entre el monto del desembolso efectuado y su finalidad en cuanto a producir y mantener la fuente productora de renta”.

En esa misma línea de ideas, Hernández Berenguel[9] ha postulado lo siguiente: “Esta expresión no puede ser interpretada literalmente ni llevar a la conclusión que los gastos de un ejercicio no son razonables cuando exceden el ingreso obtenido en dicho ejercicio, pues entonces la legislación prohibiría – y, por el contrario permite – la obtención de pérdidas tributarias y su arrastre para ser compensadas con utilidades de los ejercicios siguientes”.

Por su parte, el Tribunal Fiscal siguiendo el mismo criterio ha desarrollado el criterio de razonabilidad en los términos expresados en variada jurisprudencia, dentro de las cuales destacan las siguientes:

RTF Nº 11318-5-2011 ha señalado lo siguiente: “(…) la necesidad del gasto debe ser analizada en cada caso en particular, considerando criterios de razonabilidad y proporcionalidad tales como que los gastos sean normales al giro del negocio o que mantengan cierta proporción con el volumen de operaciones, entre otros, pues la adquisición de un mismo bien podría producir un gasto necesario para una actividad, mientras que para otro no”.

RTF Nº 5525-4-2008 ha establecido lo siguiente: “(…) los gastos tienen que cumplir con el criterio de razonabilidad en relación con el ingreso del contribuyente, por lo cual la compra de combustibles debe ser razonable respecto a las horas trabajadas por la maquinaria que utilizo dicho combustible a efectos de su deducibilidad (…)”.

Por lo expuesto, es pertinente concluir que el criterio de razonabilidad ha sido desarrollado a efectos de que los contribuyentes del Impuesto a la Renta de tercera categoría limiten sus erogaciones en función a los ingresos que, efectivamente, perciban en un determinado periodo; ello quiere decir que el criterio de razonabilidad se verá expresado en la medida en que los montos de los gastos a realizarse no sean absurdamente desproporcionados respecto a los ingresos que obtenga la empresa.

II.4. Criterio de Generalidad.

Este criterio no está expresamente regulado en la Ley del Impuesto a la Renta ni en el Reglamento de ésta, sin embargo es por la vía jurisprudencial, mediante la cual el Tribunal Fiscal ha desarrollado éste aspecto del principio de causalidad[10]. A modo de ejemplo se tiene lo señalado en la RTF N° 2230-2-2003, en la cual se estableció lo siguiente: “para cumplir con la generalidad no es necesario que se deba cumplir con la totalidad de trabajadores sino que también se debe observar el rango o condición similar[11].

El criterio bajo análisis, supone un límite a la libertad que tiene el empleador para con su trabajador, respecto a las contraprestaciones que éste recibe por parte de aquel, pues bien podría utilizarse este mecanismo para erosionar la base imponible del Impuesto a la Renta, en la medida que mediante bonificaciones, aguinaldos, etc., una Empresa podría deducir gastos que no cumplen con el principio de causalidad en su integridad.

  1. Liberalidad

En el inciso d) del artículo 44° La Ley de Impuesto a la Renta se establece claramente que “las donaciones  y cualquier acto de liberalidad en dinero o en especie” no son gastos deducibles.

Al respecto, el Tribunal Fiscal en la RTF N° 2675-5-2007 establece que la liberalidad hace referencia  a “el desprendimiento, la generosidad, la virtud moral que consiste en distribuir uno generosamente sus bienes sin esperar recompensa”.

Por lo tanto, los actos de liberalidad son desprendimientos que en nuestro ordenamiento jurídico no están admitidos como gastos deducibles y que se tratan de actos de desprendimiento y que no tienen afán económico-empresarial.

Resulta imperante delinear dicho concepto, ya que servirá para determinar si los gastos de responsabilidad social empresarial son simples actos de liberalidad o realmente se tratan de gastos deducibles. Pero antes de determinar ello, debemos definir cuando nos encontramos ante gastos deducibles.

En el caso de los gastos de responsabilidad social empresarial, de acuerdo con nuestra jurisprudencia y doctrina, estos no pueden ser catalogados como liberalidades, ya que no son otorgados porque la empresa tiene un acto de desprendimiento sino que los realiza con la finalidad , por ejemplo, de evitar un conflicto, de solucionar un problema que permita generar mayor renta o mantener la fuente de trabajo, mejorar las relaciones con las comunidades que rodean a la empresa, una obra que permita que la empresa pueda obtener mayores rentas o dar un mejor mantenimiento a la fuente productora de renta.[12]

  1. Responsabilidad Social Empresarial

En el presente capitulo se definirá el término de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), también denominada Responsabilidad Social Corporativa (RSC), las que pueden definirse como una contribución al mejoramiento social, económico y ambiental de una determinada comunidad, por parte del Sector Empresarial, con el objetivo de mejorar su situación en el mercado competitivo y además la de mantener la fuente productora de renta o generar renta gravable. 

Si bien es cierto los conceptos antes señalados vienen siendo tratados de manera indistinta por ser aparentemente idénticos, se advierten sutiles diferencias entre la RSC y la RSE, en la medida en que distinguen entre la empresa y la corporación, entendiendo que esta última incorpora a todas las organizaciones, empresariales o no, independientemente de su magnitud.

Al respecto, Walther Belaunde Plenge[13], señala que: “la Responsabilidad Social no es un tema que atañe únicamente a las empresas, ya que debemos tener en cuenta que existen diferentes tipos de Responsabilidad Social”.

Por ello cabe precisar, que la doctrina establece dos ámbitos económicos de la responsabilidad social, por un lado la Responsabilidad Social Corporativa y por otro  la Responsabilidad Social Empresarial. A fin de  determinar de manera exacta, a qué tipo vamos a referirnos en el presente artículo, resulta imperante desarrollar cada uno de estos conceptos.

V.1 Ámbitos económicos de la responsabilidad social

V.1.1 Responsabilidad Social Corporativa

El Dr. Jorge Flores Gallegos[14], nos menciona que la responsabilidad social corporativa, a diferencia de la responsabilidad social empresarial,  debe ser entendida como el conjunto de deberes propios a la libre iniciativa de resolver y mejorar las condiciones de vida.

Asimismo, señala que nuestro ordenamiento jurídico hasta la fecha no ha reconocido esta forma de responsabilidad social, no obstante contiene un carácter vinculante cuyo incumplimiento conlleva sanciones éticas, sociales y culturales.

De lo expuesto, se puede concluir que un aspecto fundamental que define a la Responsabilidad Social Corporativa, está referido a su voluntariedad.

V.1.2 Responsabilidad Social Empresarial

Respecto a la Responsabilidad Social Empresarial, el Dr. FLORES GALLEGOS señala que se trata de una manera de gestión, en función de establecimiento de metas o fines empresariales compatibles con valores de la sociedad.

Ahora bien, la Responsabilidad social Empresarial, como lo señala el  Dr. Bravo Cucci[15], es “parte de la estrategia voluntaria de algunas empresas que buscan compensar y/o remediar el impacto que su actividad genera en el entorno social o ambiental de una comunidad”(el subrayado es nuestro).

Por su parte, el BSR[16] define la Responsabilidad Social Empresarial señalando que “la administración de un negocio de forma que cumpla o sobrepase las expectativas éticas, legales, comerciales y publicas que tiene la sociedad frente a una empresa”.

De manera que lo que caracteriza a la Responsabilidad Social Empresarial es está orientado a metas o fines empresariales que son compatibles con los valores que existen en la sociedad.

V.1.3 Características

La Responsabilidad Social Empresarial tiene las siguientes características[17]:

  • Forma parte de una estrategia empresarial y constituye una visión de negocios cuyo objetivo es incrementar la rentabilidad de las empresas y garantizar el desarrollo de sus proyectos en armonía con la comunidad y el Estado.
  • Constituye una herramienta necesaria para mejorar la competitividad y sostenibilidad de las empresas.
  • Es una conducta exigible a las empresas de rango constitucional.

Por lo señalado hasta este punto, podemos concluir que la Responsabilidad Social Corporativa y la Responsabilidad Social Empresarial tienen similar esencia, sin embargo, responden a fines distintos, ya que mientras que la primera solo tiene un fin social, la segunda obedece a una razón de estrategia de la empresa y no meramente a un acto de voluntariedad.

En el presente artículo haremos referencia  la Responsabilidad Social Empresarial, a efectos de determinar si constituye o no un gasto deducible.

Asimismo, TAQUIA GUTIÉRREZ[18] señala que: “La Responsabilidad Social Empresarial es una forma de gestión empresarial en la que se tiene en cuenta a todos los grupos de interés, los internos (accionistas, trabajadores) y los externos, (El Estado, clientes, proveedores, ONGS, la comunidad, etc.) para una actividad empresarial con desarrollo sostenible. Asimismo, señala que la Responsabilidad Social Empresarial es una forma de aminorar las altas tasas de conflictividad social, y donde es claro que la población desea un cambio, la gente no solo quiere más riqueza también quiere más derechos, más igualdad, mas inclusión, el sector empresarial junto al Estado puede ser protagónico de ese cambio social en nuestro país”.

Por su parte, ARROYO LANGSCHWAGER[19]señala lo siguiente: “la responsabilidad social empresarial constituye en principio una visión de negocio que forma parte de una estrategias empresarial basada en el respeto por los valores, las personas, la comunidad y el medio ambiente. Bajo esta visión de negocios se varia el enfoque tradicional donde las empresas filantrópicamente apoyan a la comunidad mediante acciones caritativas, por un enfoque en el que la responsabilidad social forma parte de la estrategia empresarial cuyo objetivo es incrementar la rentabilidad, garantizar el desarrollo de un proyecto en armonía con la comunidad el Estado y contribuir al logro de los objetivos de la empresa”.

En esa misma línea de ideas, BELAUNDE PLENGE[20] señala lo siguiente: “la responsabilidad social no es tema que atañe únicamente a las empresas, por el contrario se trata de la toma de conciencia individual  respecto a las consecuencias que tienen nuestros actos en el entorno en que nos encontramos, esto desde las personas con las que vivimos o trabajamos, nuestros vecinos, la sociedad en su conjunto, el medio ambiente, entre otros”.

De los autores citados precedentemente se puede concluir que, la Responsabilidad Social es en esencia una estrategia empresarial, que se traduce en un sistema de gestión de las empresas que persiguen un nuevo equilibrio entre la economía, la sociedad y el medio ambiente.

En ese sentido, la actividad así concebida constituye una visión de negocio cuyo objetivo final es el de mantener o incrementar la rentabilidad de las inversiones que se realizan, en la medida en que se garantiza un desarrollo empresarial sostenible de la comunidad donde se desarrolla la actividad de la Empresa.

V.2 Posición del Tribunal Constitucional respecto de la Responsabilidad Social Empresarial

El Tribunal Constitucional respecto del tema ha establecido lo siguiente:

Pleno jurisdiccional N°0048-2004-PI-TC[21] precisa lo siguiente: “la responsabilidad social no significa solamente cumplir plenamente las obligaciones jurídicas, sino también ir más allá del cumplimiento invirtiendo en el entorno local y contribuyendo al desarrollo de las comunidades en que se inserta, sobre todo de las comunidades locales, contribuyendo que en el marco del Estado Social y Democrático de Derecho, de la Economía Social de Mercado y del Desarrollo Sostenible, la responsabilidad social se constituye en una conducta exigible a las empresas, de forma ineludible”.

Expediente Nº 0001-2012-PI/TC[22] mediante el citado expediente estableció que:la responsabilidad social tiene diversos ámbitos de aplicación, como el interno: relativo al respeto de los derechos laborales de los trabajadores y al clima laboral, así como el buen gobierno corporativo; y el externo, que enfatiza más las relaciones entre la empresa y la comunidad y su entorno”.

De lo establecido por el Tribunal Constitucional, se puede concluir que, ser socialmente responsable no significa solo cumplir con las normas que regulan dicho aspecto, sino se trata de una serie de inversiones que se identificaran como gastos en responsabilidad social, en la medida en que se trata de erogaciones vinculadas indirectamente a la realización de las actividades de la empresa, para mejorar, en una actuación en esencia ética, el entorno geográfico donde se desarrollen sus actividades.

De lo expuesto en el presente capítulo respecto de Responsabilidad Social Empresarial, se puede arribar a las siguientes conclusiones:

La Responsabilidad Social forma parte de una estrategia empresarial que persigue un nuevo equilibrio entre la economía, la sociedad y el medio ambiente. Asimismo, constituye una visión de negocio cuyo objetivo es incrementar la rentabilidad de las empresas, pero garantizando el desarrollo sostenible de la comunidad donde desarrolla su actividad.

En esa misma línea de ideas, la responsabilidad social debe ser entendida  como el compromiso que tienen todos los ciudadanos, las instituciones – públicas y privadas- y las organizaciones sociales, en general, para contribuir al aumento del bienestar de la sociedad local y regional.

Lo antes mencionado, se ha visto plasmado en la realidad, en la medida en que el sector empresarial ha realizado la construcción de escuelas, centros de atención médica, carreteras, viviendas, entre otros beneficios para la comunidad en donde desarrollan su actividad, lo cual es una clara expresión de responsabilidad social; por ende, dichas erogaciones realizadas por las empresas generan un efecto fiscal que no puede ser pasado por alto por parte de la Administración Tributaria.

 

  1. La deducción de los Gastos de Responsabilidad Social

En el capítulo precedente se definirá los gastos de responsabilidad social y se destacará que, dichos gastos constituyen una herramienta indispensable para el mantenimiento de la fuente productora de renta y/o la producción de renta gravable. Ello en la medida que estas erogaciones incurridas por las empresas, conllevan a la atenuación de los conflictos sociales existentes, pues impide de una manera directa que tales conflictos paralicen las actividades propias del giro de negocio de la Empresa de que se trate.

En las líneas que se desarrollarán a continuación, se tratará de determinar si los gastos que se realizan como consecuencia de lo señalado en el párrafo precedente, constituyen o no gasto deducible para la determinación de la base imponible para efectos del Impuesto a la Renta.

Respecto del tema PICÓN GONZALES[23] señala lo siguiente: “dicho gasto sólo será deducible si cumple con el principio de causalidad, interpretado desde una perspectiva amplia. Es decir, sólo se reconocerán como gastos aquellas erogaciones que tengan como objeto la producción de renta gravada o mantener la fuente de acuerdo al artículo 37° de la Ley del Impuesto a la Renta”. En este sentido, los gastos realizados deben tener destinatarios concretos e identificados que evidencien la relación con el negocio de la empresa y su interés de realizar dichos egresos con fines empresariales.

En esa misma línea de ideas, CÓRDOVA ARCE Y BARRENECHEA SALAZAR[24] han señalado lo siguiente: “los gastos en los que incurren las empresas en ejecución de sus políticas de responsabilidad social, hoy indispensable para el desarrollo de sus proyectos extractivos, son deducibles al amparo del principio de causalidad.”

De los autores precitados se puede concluir que la responsabilidad social es una conducta exigible a las Empresas, aunado a ello constituyen herramientas necesarias para mejorar la competitividad y sostenibilidad de las empresas, pues de esta forma permiten un ambiente adecuado para el desarrollo de las actividades generadores de renta.

En otros términos, dichas erogaciones constituyen una herramienta indispensable para el mantenimiento de la fuente productora de renta o la producción de renta gravable, ya que a través de ellas se reducirán, eventualmente, los conflictos sociales latentes.

Por lo antedicho, se considera que la deducción del referido gasto no sólo es procedente, sino que se presenta como una necesidad. En ese sentido, no creemos correcto el criterio que viene adoptando la Administración Tributario al señalar que dichos gastos constituyen liberalidades o “actos filantrópicos”; sino que por la especial condición de pluriculturalidad que tiene nuestro país, resulta que las comunidades donde se desarrollan actividades, principalmente, extractivas, tienen un impacto ambiental, cultural, y económico, que trastoca fibras sensibles de las comunidades y centros poblacionales donde tales operaciones se realizan, y es por tal motivo que los gastos por Responsabilidad Social cumplirían cabalmente con el principio de causalidad.

VI.1. La posición del Tribunal Fiscal respecto sobre la deducibilidad de gastos de Responsabilidad Social

A través de la jurisprudencia el Tribunal Fiscal ha realizado un análisis sobre la deducibilidad del gasto por Responsabilidad Social, estableciendo lo siguiente:

RFT Nº 01424-5-2005: “Era razonable que las empresas que, por ejemplo, se dedicaban a actividades mineras adquirieran insumos para el cuidado o tratamiento de tierras agrícolas como parte de sus programas de responsabilidad social y protección del ambiente, y que por tanto las adquisiciones que realizara para tal fin se encontraban vinculadas al giro del negocio”.

RTF Nº 16591-3-2010: “Que en el caso de autos, a lo largo de la fiscalización y del procedimiento contencioso tributario la recurrente ha señalado que la entrega de bienes o la prestación de servicios a los pobladores de las comunidades nativas de las áreas en las que realiza sus operaciones están vinculadas con el giro del negocio debido a que ello se realizó como parte de programas de responsabilidad social, por ende, son deducibles”.

Por ello, teniendo en cuenta los criterios del Tribunal Fiscal antes citados, el principio de causalidad no puede ser analizado en una forma restrictiva sino, por el contrario, amplia, comprendiendo en él todo gasto que guarde relación directa o indirecta con la producción de renta o con el mantenimiento de la fuente productora de renta; en ese sentido, es viable afirmar que los gastos de responsabilidad social empresarial sí cumplen con el principio de casualidad, por ende es susceptible la deducción para determinar la renta empresarial.

Por último, se puede señalar que de lo anteriormente descrito, se extraen las siguientes conclusiones:

Los gastos incurridos por responsabilidad social no son liberalidades[25] de la empresa, pues tal acción implica el desprendimiento desinteresado de una parte del patrimonio de la Empresa; todo lo contrario, incurrir en dichos gastos, tiene como objetivo final que se produzcan rentas gravables o que se mantenga la fuente que las produce.

Los gastos de responsabilidad social tienen como finalidad fortalecer y consolidar el desarrollo de la empresa, su ejecución no constituye un acto de liberalidad, en tanto que-como lo habíamos señalado líneas arriba-en éstos lo predominante es el desinterés, el no esperar nada a cambio[26], es decir, se trata de acciones aisladas y ocasionales, a diferencia de los gastos de responsabilidad social que obedecen a una planificación de la empresa, para realizar actividades que si bien es cierto tienen una influencia en la comunidad, esto es de manera indirecta, en tanto que la empresa se ha creado con el fin de obtener beneficios.

Como señala MILTON FRIDMAN[27], las empresas, como instituciones económicas, están orientadas a contribuir a la maximización de sus beneficios[28]. Por ello, podemos concluir que dichos desembolsos no son actos de liberalidad, ya que dichos gastos son necesarios (desde una perspectiva amplia de dicho concepto) y razonablemente convenientes para el funcionamiento de la empresa.

Asimismo, debe tenerse en cuenta que, cuando en el inciso d) del artículo 44 de la LIR se hace referencia a donaciones o actos de liberalidad, que expresamente se prohíbe su deducción, debe entenderse por tales a aquellos que no están relacionados con la actividad de la empresa.

En el caso de los Gastos de responsabilidad Social, bajo el análisis concreto en cada caso, si cumplen con el citado principio de causalidad y con los criterios que desarrollamos posteriormente, desde su concepción amplia, debe aceptarse su deducción. En atención a ello, la deducción de dichos gastos sería aceptada en tanto tengan relación lógica con los objetivos de  la empresa, y para ello, la empresa debe acreditarlo.

Lo mencionado tiene relación con lo que por un lado viene a ser el deber de colaboración con la administración, y por otro, el derecho de defensa que tiene la empresa, ya que la acreditación del gasto causal o su el desconocimiento de la fehaciencia del mismo es una labor conjunta de la Administración Tributaria y el contribuyente.[29]

Un tema de especial relevancia, no solo en este tipo de gasto, sino en un gasto en general, es el tema probatorio. Señala la Dra. BENITES MENDOZA[30], que sobre este tema en específico-sustento del gasto de responsabilidad social-se han pronunciado CORDOVA ARCE Y BARRENECHEA SALAZAR. Ellos ofrecen las siguientes observaciones acerca de cuáles son los medios probatorios que pueden ayudar a sustentar este tipo de gastos:

“La documentación sustentatoria específica estará en función de cada caso concreto. No obstante, en línea general sería conveniente contar con un acuerdo formal por convenio suscrito con las comunidades o entidades beneficiarias del gasto, en el que se detalle el compromiso asumido por la empresa frente a la comunidad y el propósito del mismo (promover desarrollo de la comunidad, proteger el medio ambiente entre otros).

Asimismo, sería conveniente contar con actas de los órganos societarios pertinentes que aprueben el gasto y que sustenten la necesidad de su realización. La necesidad del gasto podría sustentarse a su vez con estudios que muestren el contexto social de las comunidades aledañas al proyecto, el historial de conflictos sociales que se hubiera presentado en el pasado y las necesidades y dificultades que se presentan en cada caso específico que deben ser subsanadas a efecto de viabilizar el desarrollo de cualquier proyecto de la industria extractiva. Adicionalmente, las empresas deberán tomar en consideración que los gastos de responsabilidad social deberán estar respaldados en los respectivos comprobantes de pago conforme a ley”.

Otro argumento que suele utilizarse para señalar que dichos gastos no son deducibles viene a ser que su realización correspondería al tercero, como el Estado, por ejemplo. Consideramos que el hecho de que la actividad sea una tarea del Estado no quiere decir que dicho gasto no sea deducible, ya que ni las empresas ni las comunidades deben pagar las consecuencias de las deficiencias del Estado.

En el mismo sentido ha fallado el Tribunal Fiscal en la RTF N° 7263-1-2004[31], al establecer que con ello se llegaría al absurdo de sostener que los gastos de vigilancia empresarial tampoco son deducibles porque la seguridad nacional es una función que incumbe a la Policía Nacional o al Serenazgo Municipal; o que las pólizas se salud incurridas a favor de los funcionarios principales de la empresa tampoco son deducibles (aun así cumplan con el criterio de generalidad), sólo por el hecho de que dichos trabajadores ya cuentan con la cobertura de ESSALUD.

Por último, consideramos que para evitar criterios distintos entre la administración, el Tribunal Constitucional y el Poder Judicial, y realizar un  control por parte del Estado ante una realidad que desborda la regulación actual y que exige a las empresas cada vez mayores erogaciones con miras a mejorar su posición frente a la comunidad en la que están insertadas sus actividades, es necesario que se adopten medidas legislativas que otorguen un tratamiento especial.[32]

Como conclusión final del presente trabajo, podemos establecer que, los gastos de responsabilidad social en los que incurren las empresas en ejecución de sus políticas de responsabilidad social, son necesarios para el desarrollo de sus actividades;  por ende, deben ser deducibles para determinar la renta empresarial. Para efectos de tal deducción se deberá verificar indefectiblemente que tales erogaciones cumplan con el principio de causalidad, y con los criterios de normalidad, razonabilidad, y proporcionalidad. Asimismo, se debe demostrar la fehaciencia del gasto, es decir, demostrar al fisco que dicha operación sí existió mediante documentación que acredite que la erogación realizada por la empresa se materializó con la finalidad de generar renta gravable o para mantener la fuente productora de renta.

  • CONCLUSIONES

Mediante el presente trabajo hemos realizado un análisis integral de los gastos por Responsabilidad Social en el que incurren las Empresas, manteniendo como núcleo principal el estudio jurídico-tributario de las instituciones a las que hemos hecho referencia precedentemente, por lo que creemos conveniente señalar las principales conclusiones a las cuales hemos arribado:

  • La Responsabilidad Social forma parte de una estrategia empresarial que persigue un nuevo equilibrio entre la economía, la sociedad y el medio ambiente. Asimismo, constituye una visión de negocio cuyo objetivo es incrementar la rentabilidad de las empresas, pero garantizando el desarrollo sostenible de la comunidad donde desarrolla su actividad empresarial.
  • El Tribunal Constitucional ha establecido que la responsabilidad social empresarial es una obligación de las empresas que tiene sustento constitucional, al originarse en el deber de respetar a las comunidades, al medio ambiente y a los recursos naturales que pudieran verse afectados con el desarrollo de sus actividades.
  • Por otro lado, el principio de causalidad, consiste en una relación causal directa o indirecta entre el gasto incurrido por la empresa y la producción renta gravable o con el mantenimiento de la fuente productora de renta; por ende, es correcto afirmar que, un gasto será deducible cuando existe una relación causal directa o indirecta entre el gasto incurrido por la empresa y la producción de renta gravada o el mantenimiento de la fuente productora de renta gravable.
  • Asimismo, el principio de causalidad del artículo 37º de la Ley de Impuesto a la Renta debe ser tomado en su sentido amplio, tal como lo establece el Tribunal Fiscal. En ese sentido, dichas erogaciones hechas por las empresas en su política de responsabilidad social son deducibles para determinar la renta de tercera categoría.
  • Haciendo una interpretación sistemática podemos señalar que, los gastos de responsabilidad social en los que incurren las empresas en ejecución de sus políticas de responsabilidad social, son necesarios para el desarrollo de sus actividades; por ende, deben ser deducibles para determinar la renta empresarial.
  • En ese sentido, los gastos de responsabilidad social que incurren las empresas serán deducibles para determinar la renta empresarial, siempre y cuando cumplan con el principio de causalidad, y con los criterios de normalidad, razonabilidad, y proporcionalidad. Asimismo, se debe demostrar la fehaciencia del gasto, es decir, demostrar al fisco que dicha operación si existió con medios probatorios que acrediten que la erogación hecha por la empresa fue con la finalidad de generar renta gravable o para mantener la fuente productora de renta.

  • BIBLIOGRAFÍA

 

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[1] GARCÍA MULLÍN, Juan Roque. Manual del Impuesto a la Renta. Centro Interamericano de Estudios Tributarios. Buenos Aires, 1978. pág.121.

[2] PICÓN GONZALES, Jorge Luis. ¿Quién se llevó mi gasto? La ley, la SUNAT o lo perdí yo… Dogma ediciones. Lima, 2007. Pág. 29.

[3] ALVA MATEUCCI, Mario. “El principio de causalidad y su implicancia en el sustento de los gastos en el Impuesto a la Renta”. En Revista Actualidad Empresarial. N° 197 – Instituto Pacífico. Lima, 2009. Pág. I3.

[4] ALVA MATTEUCCI, Mario. Aplicación Práctica del Impuesto a la Renta, Pacifico Editores, Lima-Perú, 2013. Pág. 188.

[5]MORALES MEJIA, Jaime. FISCALIZACION TRIBUTARIA: SUSTENTO DE OPERACIONES, Ediciones Caballero Bustamante, Lima-Perú, 2010, Pág. 139.

[6]PICON GONZALES,  Óp. Cit., pág.23.

[7]DURÁN ROJO, Luis. “Alcances del principio de causalidad en el impuesto a la renta empresarial”. En Revista Contabilidad y Negocios. Volumen 4, Número 7. Lima, 2009, Pág. 13.

[8] MORALES MEJIA, Óp. Cit., Pág.140.

[9]HERNANDEZ BERENGUEL. Luis. “Algunas consideraciones sobre el Principio de Causalidad en el Impuesto a la Renta”. En Ius Et Veritas. Lima, pág. 299.

[10]“Gastos deducibles y no deducibles: Criterios Jurisprudenciales 2002 – 2004”. En Análisis Tributario. Volumen XVII, N° 202. Lima, 2004. Pág. 17.

[11]“Gastos deducibles y no deducibles: Criterios Jurisprudenciales 2002 – 2004”.Op. Cit. Pág. 17.

[12]BENITES MENDOZA, Mónica. Responsabilidad social: ¿un regalo o un gasto necesario? Entre el buen gobierno corporativo y la determinación del impuesto a la renta. Revistas PUCP [en línea]. 17 de marzo del 2014, Nº 72. [Fecha de consulta: 22 Setiembre 2015].Disponible en: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechopucp/article/viewFile/9777/10188.

[13]BELAUNDE PLENGE, Walther. Gastos de Responsabilidad Social: Aspectos Tributarios a Considerar. Revista Derecho y Sociedad. Disponible en http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechoysociedad/article/view/12553.

[14] FLORES GALLEGOS, Jorge. ¿Los gastos de responsabilidad social de las empresas son deducibles para el impuesto a la renta? Revista Actualidad empresarial. Segunda Quincena – Junio 2014, N° 305, pp. I-17.

[15] BRAVO CUCCI, Jorge. ¿Deben ser deducibles los gastos por responsabilidad social empresarial?. [Fecha de consulta: 20 de octubre del 2015].Disponible en: http://www.esan.edu.pe/conexion/actualidad/2014/11/12/deben-ser-deducibles-gastos-responsabilidad-social-empresarial/

[16] Business for Social Responsibility

[17] BENITES MENDOZA, Mónica. Responsabilidad social: ¿un regalo o un gasto necesario? Entre el buen gobierno corporativo y la determinación del impuesto a la renta. Revistas PUCP [en línea]. 17 de marzo del 2014, Nº 72. [Fecha de consulta: 22 Setiembre 2015].Disponible en: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechopucp/article/viewFile/9777/10188.

[18]TAQUIA GUTIÉRREZ, Rossana.“Aplicación de la responsabilidad social empresarial al derecho peruano”, Lima,<http://www.derecho.usmp.edu.pe/centro_resp_social/conferencias/promoviendo_aprendizaje/materiales/Exposicion_Rossana_Taquia.pd>

[19]ARROYO LANGSCHWAGER, Gisela. “La deducción del impuesto a la renta de los denominados “gastos de responsabilidad social” efectuados en etapas preoperativas”. Lima, Revista 53-febrero 2013. Página 108.

[20] BELAUNDE PLENGE, Walter. “Gastos de Responsabilidad Social: Algunas Implicancias”, Lima, Marzo 2012, Análisis Tributario. Pág. 20.

[21]Esta información puede consultarse ingresando en la siguiente página web: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2005/00048-2004-AI.html

[22] Esta información puede consultarse ingresando en la siguiente página web: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2012/00001-2012-AI.html

[23]PICÓN GONZALES, Óp. Cit., Pág. 42.

[24]CÓRDOVA ARCE, Alex y BARRENECEHA SALAZAR, Lorena. “Impuesto a la Renta y Responsabilidad Social”, Revista IUS ET VERITAS, Nº 46, Julio 2013 página.2

[25] Respecto de la liberalidad el Tribunal Fiscal mediante RTF Nº 2675-5-2007 ha establecido lo siguiente: “la liberalidad consiste en el desprendimiento, la generosidad, la virtual moral que consiste en distribuir uno generosamente sus bienes sin esperar recompensa” y por tanto son “todas aquellas cantidades satisfechas sin contraprestación alguna por la parte que las recibe.”

[26] PÉREZ PERALTA, Roxana y AGAPITO CUSTODIO, Richard. ¿Cuándo los gastos reparables pueden ser deducibles?. Revista Gaceta Jurídica. Pág. 39. Disponible en: http://dataonline.gacetajuridica.com.pe/SWebCyE/Suscriptor/Publicaciones/guias/30012013/024%20Cuando%20los%20gastos%20reparables%20pueden%20ser%20deducible.pdf

[27] Milton Friedman escandaliza: la responsabilidad social de los empresarios es aumentar sus ganancias. Disponible en: http://bazar.ufm.edu/milton-friedman-escandaliza-la-responsabilidad-social-de-los-empresarios-es-aumentar-sus-ganancias/

[28] ARGANDOÑA, Antonio. MILTON FRIEDMAN (1912-2006). Pág.6. Disponible en:  http://www.iese.edu/research/pdfs/OP-07-09.pdf

[29] Principio de Causalidad para la deducción de gastos en el IR Empresarial. Revista Análisis Tributario. N° 253. Pág. 16. Disponible en: http://www.aele.com/sites/default/files/archivos/anatrib/09%2002%20AT.pdf

[30]BENITES MENDOZA, Mónica. Responsabilidad social: ¿un regalo o un gasto necesario? Entre el buen gobierno corporativo y la determinación del impuesto a la renta. Revistas PUCP [en línea]. 17 de marzo del 2014, Nº 72. [Fecha de consulta: 22 Setiembre 2015].Disponible en: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechopucp/article/viewFile/9777/10188.

[31] GIRIBALDI PAJUELO, Giancarlo. ¿Gasto causal o liberalidad? tratamiento de los desembolsos de las empresas eléctricas en actividades que le corresponden al estado. Pág. 300. Disponible en: file:///C:/Users/adolfo/Downloads/jtributaria027.pdf.

[32] VELÁSQUEZ LÓPEZ-RAYGADA, Pedro Enrique. Gatos por responsabilidad social y donaciones en la Ley del Impuesto a la Renta. Revista Caballero Bustamante 1ra. Quincena, julio 2011.