Sobre Derecho de Sucesiones, la legítima y su colisión con el derecho de propiedad

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Derecho de Sucesiones, la legítima y su colisión con el derecho de propiedad

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Por Joel Martín Cárdenas Lizárraga

I. La problemática existente en relación a la legítima

La legítima es una institución propia del Derecho Civil, bastante antigua en realidad, y que está siendo cuestionada por razones de orden constitucional, en tanto que la obligatoriedad de la misma, al encontrarse normada, lleva aparejada la prohibición de disposición del titular del derecho de propiedad[1].

II. Sobre la legítima

El artículo 723 del Código Civil señala que la legítima constituye la parte de la herencia de la que no puede disponer libremente el testador cuando tiene herederos forzosos. Aunque esta definición, según varios autores debería ser mejorada, la mayoría como César Fernández[2], se inclinan por esta definición.

Guillermo Lohmann señala que se trata de una atribución legal consistente en el derecho a recibir del causante una parte de su fortuna, que se expresa en el derecho de participar en un monto proporcional de valor del patrimonio neto relicto[3], más el valor del patrimonio donado. Este monto proporcional es una cierta cantidad ideal que debe transmitirse (o haberse transmitido) a los familiares que llama como forzosos, y que si no se ha previsto previamente de otro modo, debe concretarse preferentemente en bienes hereditarios por un valor que cubra la legítima[4].

Al respecto, debemos señalar que herederos forzosos son aquellos herederos para los cuales la ley reserva una parte intangible del patrimonio del causante. También son conocidos con el nombre de legitimarios, pues la parte intangible que les está reservada se denomina legítima. Asimismo, se les denomina herederos necesarios, pues necesariamente heredan[5].

Esta institución es, como lo señala Guillermo Lohmann[6], una de las áreas más complejas y/o polémicas del Derecho Sucesorio en general tanto por lo que toca a su justificación, como por lo que concierne a la naturaleza y tratamiento[7].

Observamos que lo señalado por la definición es notoriamente insuficiente para esbozar a partir de ella los perfiles de una institución que sería[8]:

  • Un derecho con un contenido
  • Es una restricción al testador
  • Puede ser atribuido y por tanto adquirido por diferente título,

a) Un derecho con un contenido

Aguilar Llanos nos indica[9] que, desde sus inicios, la legítima, siempre estaba dirigida a asistir a los descendientes del causante y que nos encontraríamos ante una institución netamente familiar y donde los terceros ajenos al entorno familiar no tienen derecho alguno.

Sobre el particular, Aguilar Llanos cita a Manuel Bustos Lagos señalando que resulta ilustrativa la mención que hace de que la relación de la garantía institucional del derecho a la herencia con la protección de la familia supone la necesidad de vinculación familiar o parental de al menos parte del patrimonio hereditario (1994)[10].

Al respecto, Carrio San Pedro señala que “en tanto que derecho de los legitimarios (Ol), la legítima protege el interés de los parientes más próximos del causante, generalmente descendientes y ascendientes, y en algunos casos al cónyuge. Las razones que avalan este derecho de los legitimarios son dispares. En algunas ocasiones se afirma que el derecho de legítima garantiza cierta igualdad entre los herederos, a los que el Código Civil denomina forzosos en desafortunada expresión. Otras que el instituto de la legítima asegura cierta función asistencial de la herencia y contribuye con ello a fortalecer la solidaridad intergeneracional”[11].

En esa línea, Echevarría de Rada expresa que  hay autores que defienden que la legítima es un valor protegido constitucionalmente del que determinados parientes o familiares no pueden verse privados[12]. Esta posición es cercana a la doctrina alemana que, a partir de la Sentencia del Tribunal Constitucional alemán de 19 de abril de 2006 , misma que afirma sin ambages que si bien la libertad de disposición del causante es el corolario del derecho de propiedad y que no existe en consecuencia mandato constitucional alguno por el que el causante deba conceder un trato igual a sus descendientes, el mismo derecho de propiedad merece una participación mínima de los hijos en la herencia que se alcanza mediante la legítima. Las razones que ofrece el alto tribunal alemán son parecidas, sino idénticas, a las mencionadas anteriormente: la protección constitucional de las relaciones entre padres e hijos, la vinculación del patrimonio familiar y la solidaridad intergeneracional[13].

b) Es una restricción al testador

Al respecto, Felipe Osterling Parodi y Mario Castillo Freyre, señalan que la legítima es una restricción a la libertad de testar, al constituir la parte de la herencia de la que no puede disponer libremente el testador cuando tiene herederos forzosos[14].

c) Puede ser atribuido y por tanto adquirido por diferente titulo

Rodrigo Bercovitz define a la legítima  “como parte del activo líquido, pudiendo recibirla los legitimarios por cualquier título, donación o legado, y no necesariamente en concepto de heredero, con derecho a que recaiga sobre bienes integrantes de la herencia”[15].

Vemos entonces como se podría decir que nos encontraríamos frente a un título que puede ser negociado de forma independiente a la constitución testamentaria.

Otros perfiles válidos para la legítima, serían los siguientes[16]:

  • La cuantía y calidad sobre la que se expresa pueden ser distintos
  • Tiene una regulación protectora
  • Puede discutirse si existe una legítima o si el ordenamiento regula varias legítimas, lo que lleva a preguntarse si, efectivamente, es legítima todo lo que la normativa llama de tal manera.

III. El derecho a la propiedad y el derecho a la herencia

En el modelo económico diseñado por la Constitución vigente, la propiedad y la herencia son atributos fundamentales que se encuentran garantizados en el artículo 2, inciso 16.

Al respecto, el Tribunal Constitucional ha señalado[17] que el derecho de propiedad es el atributo fundamental que “garantiza la existencia e integridad de la propiedad (corporal o incorporal) para el propietario, así como la participación del propietario en la organización y el desarrollo de un sistema económico-social[18]. Así, este derecho faculta a su titular para usar, gozar, explotar y disponer de ella, siempre y cuando, a través de su uso, se realice la función social que le es propia. De ahí que también haya dicho que “el artículo 70° de la Constitución precisa que el derecho de propiedad se “ejerce en armonía con el bien común“. Y no solo esto, además, el derecho de propiedad incluye el derecho de defender la propiedad contra todo acto que tenga efectos de privación en la integridad de los bienes protegidos.[19]

Por otro lado, el derecho a la herencia o derecho sucesorio, responde a una necesidad social: regular el destino que debe darse al patrimonio de una persona a su fallecimiento. Con ello podríamos afirmar que “con la muerte de la persona termina como sujeto de derecho de relaciones jurídicas”[20].

Le corresponde al ordenamiento jurídico determinar cuál es la suerte de los bienes en cuanto el difundo ejerciera en vida su titularidad de los derechos que le correspondían, porque de lo contrario estos derechos que tenía quedarían en el aire, es decir sin un dueño, es así que se encuentra la necesidad de una regulación en el sistema jurídico[21].

Se observa, entonces, que el derecho a la herencia vendría a ser un caso especial del derecho de propiedad, a través del cual los herederos de un difunto pueden, eventualmente y una vez determinado la magnitud de su derecho, ejercer cierto derecho de propiedad sobre bienes de la persona fallecida.

IV. La legítima y su colisión con el derecho a la propiedad

Nos encontramos ante un caso en que podrían estar colisionando derechos, así tenemos por una parte el derecho a la herencia que corresponde a los, así llamados, herederos forzosos y por otra parte tenemos el derecho a la propiedad, que corresponde, efectivamente al testamentario.

Se trata entonces de un caso de colisión de derechos. Sobre el particular, en reiterada jurisprudencia Tribunal Constitucional ha precisado que los derechos fundamentales pueden ser limitados, restringidos o intervenidos en alguna medida cuando dicha limitación, restricción o intervención resulten justificadas en la protección proporcional y razonable de otros derechos fundamentales o bienes de relevancia constitucional. Por ello se afirma que los derechos fundamentales no son absolutos sino relativos, es decir, que el contenido de cada derecho fundamental no es definitivo sino que en cada caso concreto se va a definir en función de las circunstancias específicas y de los grados de restricción y satisfacción de los derechos o bienes constitucionales que se encuentren en conflicto.[22]

Consideramos que la legítima es una institución que, efectivamente, colisiona con el derecho a la propiedad del testamentario debido a que le limita su capacidad para determinar su voluntad. Sin embargo, es innegable que la legítima cumple un rol social al preservar un derecho de propiedad que asiste a los herederos, pero siempre, colisionando con el derecho a la propiedad del testamentario.

Creemos que se podría llegar a un punto más equilibrado disminuyendo la porción de la herencia que legalmente le corresponde al heredero forzoso. Consideramos, ello sí, que la institución aunque podría ser modificada, se debería mantener.

V. Conclusiones

  • La legítima es una institución propia del Derecho Civil, y que se encuentra cuestionada por razones de orden constitucional en tanto que la obligatoriedad de la misma, al encontrarse normada, lleva aparejada la prohibición de disposición del titular del derecho de propiedad.
  • El artículo 723 del Código Civil señala que la legítima constituye la parte de la herencia de la que no puede disponer libremente el testador cuando tiene herederos forzosos.
  • Es un caso de colisión derechos, así tenemos por una parte el derecho a la herencia que corresponde a los, así llamados, herederos forzosos y por otra parte tenemos el derecho a la propiedad, que corresponde, efectivamente al testamentario.
  • El Tribunal Constitucional ha precisado que los derechos fundamentales pueden ser limitados, restringidos o intervenidos en alguna medida cuando dicha limitación, restricción o intervención resulten justificadas en la protección proporcional y razonable de otros derechos fundamentales o bienes de relevancia constitucional. Por ello los derechos fundamentales no son absolutos sino relativos, es decir, el contenido de cada derecho fundamental no es definitivo sino que en cada caso concreto se va a definir en función de las circunstancias específicas y de los grados de restricción y satisfacción de los derechos o bienes constitucionales que se encuentren en conflicto.
  • Somos de la opinión que la legítima es una institución que, efectivamente, colisiona con el derecho a la propiedad del testamentario debido a que le limita su capacidad para determinar su voluntad. Sin embargo, es innegable que la legítima cumple un rol social al preservar un derecho de propiedad que asiste a los herederos. colisionando con el derecho a la propiedad del testamentario.
  • Consideramos que la institución se debe mantener y que, también, se podría llegar a un punto más equilibrado disminuyendo la porción de la herencia que legalmente le corresponde al heredero forzoso.

VI. Bibliografía

  • Aguilar Llanos, Benjamín, (2017). Legítima, ¿Pars hereditatis o pars bonorum? Revista IUS ET VERITAS Nº 55.
  • Arroyo i Amayuelas, Esther, (2010). La reforma del derecho de sucesiones y de la prescripción en Alemania. InDret Revista para el Análisis del Derecho. Barcelona: Universidad de Barcelona.
  • Bercovitz Rodríguez-Cano, Rodrigo, (2009), (Coordinador). Derecho de Sucesiones. Madrid: Tecnos.
  • Carrio Sampedro, Alberto (2017). Hasta que la muerte los separa. Legítima, Derecho de propiedad y prohibición de disposición del titular de los bienes: un ejemplo práctico de inconsistencia normativa. DOXA, Cuadernos de Filosofía del Derecho, 40.
  • Echevarría de Rada, Teresa, (2018). La desheredación de hijos y descendientes: interpretación actual de las causas del artículo 853 del Código Civil. Madrid: REUS S.A.
  • Edixon Miguel Esteban Dionicio (2015) (Compilador). Derecho de Sucesiones Serie UTEX. Chimbote: Universidad Católica Los Ángeles de Chimbote.
  • Fernández Arce, C. (2008). Derecho de Sucesiones. Propuestas de reforma al libro IV del Código Civil. Lima: PUCP.
  • Ferrero Costa, Augusto, (2016). Tratado de derecho de sucesiones. Lima: Editorial Pacífico Editores S.A.C.
  • Guillermo Lohmann Luca de Tena, IUS ET VERITAS; Núm. 10 (1995): Edición de Aniversario
  • Lohmann Luca de Tena, G. (1996). Derecho de Sucesiones. Sucesión en General. Tomo I. Lima: Fondo PUCP.
  • Osterling Parodi, Felipe y Castillo Freyre, Mario, (2016). Las obligaciones divisibles e indivisibles, en Soria, A. Las obligaciones y sus modalidades. Derecho de obligaciones. Modalidades, efectos e inejecución. Lima: Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.
  • Roca-Sastre Muncunill, Luis, (1995). Derecho de sucesiones. Barcelona: Bosch Casa Editorial S.A.
  • STC Exp. N° 02661-2014-PA/TC.
  • STC Exp. Nº 03258-2010-PA/TC.
  • STC Exp. N° 00004-2010-PI/TC.

[1] Como lo señala, entre otros, Alberto Carrio Sampedro (2017), en: Hasta que la muerte los separa. Legítima, Derecho de propiedad y prohibición de disposición del titular de los bienes: un ejemplo práctico de inconsistencia normativa. DOXA, Cuadernos de Filosofía del Derecho, 40, pp. 301-316

[2] Fernández Arce, C. (2008). Derecho de Sucesiones. Propuestas de reforma al libro IV del Código Civil. Lima: PUCP.

[3] Entendiéndose por relicto, al caudal hereditario.

[4] Lohmann Luca de Tena, G. (1996). Derecho de Sucesiones. Sucesión en General. Tomo I. Lima: Fondo PUCP, p. 35.

[5] Edixon Miguel Esteban Dionicio (2015) (Compilador). Derecho de Sucesiones Serie UTEX. Chimbote: Universidad Católica Los Ángeles de Chimbote.

[6] Como lo señala por ejemplo Alberto Carrio Sampedro (2017), en: Hasta que la muerte los separa. Legítima, Derecho de propiedad y prohibición de disposición del titular de los bienes: un ejemplo práctico de inconsistencia normativa. DOXA, Cuadernos de Filosofía del Derecho, 40, p. 304.

[7] Guillermo Lohmann Luca de Tena, IUS ET VERITAS; Núm. 10 (1995): Edición de Aniversario; p. 31.

[8] Ídem.

[9] Aguilar Llanos, Benjamín, (2017). Legítima, ¿Pars hereditatis o pars bonorum? Revista IUS ET VERITAS Nº 55, p. 55.

[10] Ídem, Benjamín Aguilar Llanos, citando a Bustos Lagos, Manuel. 1994. La garantía institucional de la herencia, derecho privado y derecho constitucional. Número 3: 55.

[11] Carrio Sampedro, Alberto. (2017). Hasta que la muerte los separa. Legítima, Derecho de propiedad y prohibición de disposición del titular de los bienes: un ejemplo práctico de inconsistencia normativa. DOXA, Cuadernos de Filosofía del Derecho, 40, p. 304.

[12] Echevarría de Rada, Teresa, (2018). La desheredación de hijos y descendientes: interpretación actual de las causas del artículo 853 del Código Civil. Madrid: REUS S.A.

[13] Arroyo i Amayuelas, Esther, (2010). La reforma del derecho de sucesiones y de la prescripción en Alemania. InDret Revista para el Análisis del Derecho. Barcelona: Universidad de Barcelona.

[14] Osterling Parodi, Felipe y Castillo Freyre, Mario, (2016). Las obligaciones divisibles e indivisibles, en Soria, A. Las obligaciones y sus modalidades. Derecho de obligaciones. Modalidades, efectos e inejecución. Lima: Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas., p. 50

[15] Bercovitz Rodríguez-Cano, Rodrigo, (2009), (Coordinador). Derecho de Sucesiones. Madrid: Tecnos.

[16] Siguiendo lo señalado por Carrio San Pedro, en su obra previamente citada.

[17] STC Exp. N.° 02661-2014-PA/TC, f.j. 2 y 3.

[18] Cfr. STC Exp. 03258-2010-PA/TC, f.j. 2.

[19] Cfr. STC Exp. 03258-2010-PA/TC, f.j. 3.

[20] Roca-Sastre Muncunill, Luis, (1995). Derecho de sucesiones. Barcelona: Bosch Casa Editorial S.A., p. 80.

[21] Ferrero Costa, Augusto, (2016). Tratado de derecho de sucesiones. Lima: Editorial Pacífico Editores S.A.C., p. 105.

[22] STC Exp. N.° 00004-2010-PI/TC, f.j. 26.