Teoría del delito: Concepciones, sujeto y objeto del delito

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La teoría del delito representa una institución de la dogmática penal que no sólo se mantiene vigente en el sistema acusatorio, sino que alcanza especial importancia. Por ello, es fundamental conocer y distinguir entre las teorías causalistas, finalistas y funcionalistas del delito.En esta nota te lo explicaremos.

Concepciones del delito

El delito fue siempre una valoración de la conducta humana condicionada por el criterio ético dominante en la sociedad. Los conceptos de delito han sido formulados en definiciones que se desarrollan en los siglos XVIII, XIX y XX, y pueden ser agrupadas en  las siguientes concepciones: 

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  1. Concepción formal o jurídica

La concepción formal o jurídica establece que delito es una conducta humana que se opone a lo que la ley manda o prohíbe bajo la amenaza de una pena. Es la ley la que establece y nomina qué hechos van a ser considerados delitos; es la ley la que designa y fija caracteres delictuales a un hecho. Si en algún momento esta ley es abrogada el delito desaparece. 

Esta concepción fue desarrollado por Juan Domingo Romagnosi, Giovanni Carmignani y Francesco Carrara. 

El delito para Romagnosi es la agresión al bienestar. Si queda impune destruiría a la sociedad. Para que no ocurra tal cosa, la sociedad y el derecho deben eliminar la impunidad. 

Explica Carmignani que la pena se aplica con el fin de prevenir futuros delitos. 

Para Francesco Carrara el delito es la infracción de la ley del Estado promulgada para proteger la seguridad ciudadana, resultante de un acto externo del hombre, positivo o negativo, moralmente imputable y políticamente dañoso. Además, para este autor el delito es un ente jurídico (creación de la ley) y no un fenómeno social (ente de hecho). Es un ente jurídico porque es una contradicción entre el hecho del hombre y la ley. Por eso no se define como acción sino como infracción, lo que supone que la antijuridicidad es la esencia del delito y no solo su elemento. 

Al decir “acto externo” se refiere a que no son sancionables los actos internos o pensamientos, sino sólo los actos exteriorizados del hombre. El pensar en matar no es delito, mientras no lo exteriorice o realice actos para materializar este acto. Con “acto positivo” se refiere a las acciones voluntarias humanas. 

Con acto negativo se refiere a un no hacer lo que la ley manda a hacer, esto es, una omisión. “Moralmente imputable” significa que el sujeto comete el delito en base a su libre albedrío. El sujeto puede escoger entre la comisión de un delito o no. El ser humano puede elegir un comportamiento (mores, “costumbre”, “comportamiento”) particular o no. 

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Con “políticamente dañoso” se refiere a que el delito, al vulnerar los derechos subjetivos de otra persona, también está perjudicando a la sociedad. 

  • Concepción material o dogmática

La concepción material o dogmática plantea que el delito es la acción u omisión voluntaria típicamente antijurídica y culpable. Fue desarrollada por Karl Binding, Ernst von Beling, Max Ernest Mayer y Edmundo Mezger.

La concepción dogmática del delito enumera los elementos constitutivos del delito y tiene su origen en la “teoría de las normas” de Binding que dice que el delincuente vulnera el supuesto hipotético de la norma jurídica no la ley. 

La norma es un deber ser: “no matarás”. El deber ser nos guía a lo que es bueno y a lo que es malo. La ley establecida es un ser, esto es, ley positiva. El delito “vive” en el ser, es decir, en la ley; el delito no vulnera la ley, vulnera el supuesto hipotético de la norma jurídica penal. Es más, el delito es ser, es una conducta positiva. 

Edmundo Mezger se apoya en la “teoría del tipo” de Ernst von Beling que dice que cuando se infringe el supuesto hipotético de norma jurídica penal, esa infracción, ese acto debe encajar en lo descrito por la ley como delito, es decir, la infracción debe encuadrarse al tipo penal. 

El “delito es un acto u omisión voluntaria”, quedan descartadas las conductas que no son producidas por la voluntad, como las que se realizan por fuerza irresistible, acto reflejo o situaciones ajenas a lo patológico (sueño, sonambulismo, hipnotismo). En estos supuestos no existe conducta, por tanto no hay delito. 

El “delito es un acto típico”, todo acto humano para considerarse como delito debe adecuarse al tipo penal. Si no hay adecuación no hay delito, o peor aún, si no hay tipo, la conducta no es delito. Por eso, todo lo que no está prohibido u ordenado, está permitido.

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El “delito es un acto típicamente antijurídico” significa que el delito está en oposición a la norma jurídica, debe lesionar o poner en peligro un bien jurídicamente protegido.

Los elementos que  configuran el concepto dogmático-analítico del delito son: conducta, tipicidad, antijuricidad, culpabilidad y punibilidad; por tanto, no puede hablarse de comisión de delito propiamente como tal, ante la inconcurrencia de uno o más elementos. En ese sentido, con esta concepción se desarrolla la  doctrina correspondiente a determinar cuándo se configura cada elemento y qué consecuencias jurídico-penales se suscitan ante la ausencia de alguno.

Sujetos del delito

Los sujetos del delito son las personas cuyos intereses (uno ilegítimo que arremete al otro) colisionan en la acción delictiva. Y pueden ser clasificadas en sujeto activo y sujeto pasivo.

  • Sujeto activo

El sujeto activo es la persona o personas que realizan la conducta típica contenida en la ley penal. Es importante precisar que solamente una persona individual puede cometer delitos. Aun en los casos de asociación criminal, las penas recaen solo en sus miembros integrantes. Es decir, solo en la persona individual se da la unidad de voluntad y el principio de individualidad de la pena.Además, es objeto de análisis en la autoría y participación.

Los artículos gramaticales, “el”, “los”, “la” nos conducen a deducir que el sujeto activo puede ser cualquiera, lo que nos lleva a los llamados delitos impropios. ¿Por qué? Porque son realizados por cualquier persona. Por otro lado, existen delitos que solo cometen determinadas personas como es el funcionario público, la madre, el hijo, el profesional, etc. Estos se llaman delitos propios porque solo a esas personas se les puede imputar el delito.

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  • Sujeto pasivo 

El sujeto pasivo es todo titular de un interés que se ve perjudicado con el delito, pudiendo ser una persona individual o colectiva, y no pueden serlo ni los muertos ni los animales, por no ser titulares de ningún interés.

En el Código Penal, se le reconoce, respondiendo a las preguntas: ¿A quién pertenece el bien o interés protegido? ¿Quién es el titular del bien? En general un bien o interés pertenece a la persona (colectiva o individual), a la sociedad o al Estado.

En suma, un bien o interés pertenece a la persona (colectiva o individual), a la sociedad o al Estado; por tanto, este sujeto puede tratarse de una persona natural (delitos contra la vida, libertad, patrimonio, etc.) o incluso un feto (aborto) o una persona jurídica (delitos societarios, contra el patrimonio, etc.), incluido el Estado (delitos contra la administración pública).

Objeto del delito

El objeto del delito son las personas, cosas, bienes o intereses penalmente protegidos. En él se concretará la vulneración de los intereses jurídicos que pretende tutelar el legislador en cada tipo penal. Y pueden ser clasificadas en objeto material y objeto jurídico. 

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  • Objeto material

El objeto material es la persona o cosa sobre la que recae la acción del sujeto activo: personas (individuales o colectivas), animales y cosas inanimadas. El objeto material no se da en todos los delitos; los de simple actividad (por ejemplo, el falso testimonio) y los de omisión simple (por ejemplo, omisión de denuncia) carecen de objeto material. 

El objeto material del delito no debe confundirse con el instrumento del delito que son los objetos con que se cometió el delito (un cuchillo en un homicidio, una palanca en caso de robo de vivienda, etc.).

  • Objeto jurídico 

El objeto jurídico es la norma, el derecho violado o el bien o interés jurídicamente protegido, objeto de la acción delictiva. Es el fin que persigue el establecimiento de un comportamiento como delito, que es la protección de los bienes e intereses a través del ius puniendi estatal.

Se divide en objeto jurídico genérico o sustancial y objeto jurídico específico. El objeto jurídico genérico o sustancial es el interés del Estado para asegurar y garantizar las condiciones de existencia de la vida en sociedad. Es el interés que el legislador tiene en la tutela de bienes jurídicos trascendentes, ya sea en las personas, sociedad o Estado. Objeto jurídico específico es el interés propio del sujeto pasivo del delito, es decir, la persona natural o jurídica directamente ofendida por el delito. El objeto jurídico específico es la concreción del objeto jurídico genérico en el sujeto pasivo. 

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